domingo, 22 de febrero de 2026

SIEMPRE A LOS PIES DE TU AMA


 Existen lugares donde un número de esclavas sissy como Sara, son alquiladas a señoras o caballeros para que las utilicen como sus esclavas, durante un determinado tiempo, por el que pagan una cantidad al dueño del establecimiento y de la esclava.

La manera de actuar es la siguiente, el cliente entra en el establecimiento y la encargada le muestra las sissys que tiene para alquilar. El cliente, elige a la esclava que más le gusta y por el tiempo que quiera, abona una suma de dinero, para disponer de la esclava alquilada. 

Sara ha sido elegida por la ama que parece vestida de rojo en la foto, la que la he obligado a arrodillarse ante ella y que proceda a darle una masaje en sus doloridos pies. La esclava sumisa no tarda en proceder a satisfacer a la ama que ha alquilado su cuerpo y sus servicios.


lunes, 2 de febrero de 2026

EL PLACER DE UNA AMA.

 

Esclava castigada por su ama.

Son muchas las amas, que van al mercado a comprar una chica esclava para su satisfacción personal y también para alardear que tiene una sirvienta a su servicio, de la que puede disponer a su antojo.

Ir a un mercado y ver la mercancia que se expone en sus vitrinas, saber sus nombres, su edad y sus virtudes para el trabajo y para el sexo, es algo que vuelven locas a muchas mujeres, que se pueden permitir el lujo de comprar a una esclava sissy.
Esclava siempre a los pies de su ama.

La dueña, una vez que llega a su casa con su esclava, le gusta domarla a su capricho y desde el primer momento, le enseña a la mujer comprada como si fuera una potra en doma, cuales son sus obligaciones, de qué ha de ocuparse diariamente, cuál es su posición simpre inferior a los pies de su ama y sobre todo, desde el punto de vista sexual, le hace saber que es una cosa con la que podrán jugar su sueña y cuantos otras personas amigas o extraños su ama quiera.

Esclava siendo exhibida y masturbada por su ama.

Hay propietarios de esclavas que son dueños de mas de una esclava, formando con ellas lo que se llama una cuadra y las exhibe y alquila, prostituyéndolas bien entre sus amistades, o incluso, mendiente llamadas en medios de difusión.
Esclava con collar a los pies de su ama.

Salir a visitar a una amiga y llevar tu esclava acollarada, osea prendida a tu disposición de u collar de los que se utilizan a modo de perrita, es toda una señal de privilegio y poderío. Y si encima llegas a casa de tu amistad y comienzas a dar ornedes a tu esclava, la cual obedece de forma inmediata y al pie de la letra, además de ser una prueba de tu altura social, sirve de distración y deja alucinando a todos los que asisten a la reunión, quienes saldrán de allí, con la ilusión de comprarse una esclava sissy.

Esclavas en una escena lasciva.

Si a la reunión van dos o más esclavas sissys a la que ordenar, el espectáculo está asegurado, puesto que puedes ordenarle que entre ellas se metan mano, convirtiéndose el cumplimiento sumiso de lo mandado, en un espectáculo sexual inesperado y sin freno.

Marlen esclava masturbándose por orden de su ama.





CARLOTA VI: Sissy en Oriente Medio

 

Exposicion de las esclavas sissys

En Dubai, en un amplio salón y en una especie de vitrinas, fuimos expuestas todas para ser exhibidas a los posibles clientes.

Posteriormente comenzó el verdadero espectáculo. Tras retocar nuestro maquillaje y nuestras escasas ropas, fuimos llevadas a aquel amplísimo salón, el cual estaba lleno de muchos hombres y alguna que otra mujer. Algunos de estos hombres han venido para encontrar novia mariquita y otros son mayoristas que vienen a comprar mariquitas, para llevarlas a otros países musulmanes de Asia y África. Lo que supone que alguna de aquellas chicas sissy pudieran terminar en cualquier lugar, desde Pakistán hasta Nigeria.

Los compradores examinan las esclavas en venta.

El procedimiento es la venta por subasta. El que dirige la subasta, va diciendo el nombre de la chica y esta se adelanta y tras decir cada chica, su nombre y su edad, comienza la licitación entre los asistentes, adjudicándose la chica al que más dinero ofrezca por ella.

La licitación es rápida, compulsiva y escandalosa, y tras ser adjudicada la mariquita, es inmediatamente entregada al dueño que la ha comprado. Para muchos mariquitas, esta es la última vez que exhibe su rostro desnudo en público ya que, a partir de entonces, comienza su modesta vida matrimonial musulmana.

Está siendo subastada una esclava y las otras esperan su turno.

Particularmente a mi y a otras cuatro chicas, nos compró un mayorista turco, que desde Dubái nos hizo volar a Ankara. Este individuo principalmente tenía clientas femeninas, ya que las mujeres en Turquía tienen una mayor libertad, más acorde con los países occidentales.

Examinanado la calidad de la esclava en venta.

Estas señoras compraban maricas feminizados, para dedicarlas a actividades muy variadas, pues podían utilizarlas para trabajar como empleadas domésticas, como sirvientas de una dama, servir como sirvienta sexual al esposo de la dama o ser utilizadas como tales por la dama misma.

Algunos mayoristas, venden las mariquitas feminizadas a pequeños comerciantes que a su vez las hacen llegar a manos de hombres casamenteros que desean tener en su harem una mujer mariquita. Esta forma de vender al por menor mariquitas extranjeras, atractivas y complacientes, ha traído como consecuencia la apertura de nuevos mercados, poniendo estas mujeres al alcance de un mayor numero de hombres, lo que ha hecho que se incremente la demanda.

Examinando la calidad de la esclava a comprar

Las tiendas donde aparecen ofrecidas novias mariquitas han proliferado de manera inusitada, lo que ha contribuido a normalizar y desestigmatizar el papel de estas novias afeminadas, siendo además en dichos lugares, donde se pueden adquirir las ropas de mujer y equipos de enseres especializados en moderación y disciplina, para facilitar la transición de las novias adquiridas a la plácida vida hogareña del serrallo.

Yo particularmente, también acabe en una de esas tiendas, donde estando siendo exhibida en uno de sus escaparates, desperté el interés de una joven mujer, que se acercó a mí y sobándome todo mi cuerpo, incluso mis culito y mi clítoris, para comprobar que no era una mujer biológica, ya que al tratarse de una mariquita como yo, al asumir un papel ambiguo de cara a la legislación y la costumbre, puedo por tanto, ser desposada tanto por un hombre, como por una mujer, no incurriéndose de esta manera en delito de homosexualidad, puesto que una mujer mariquita, no es ni una cosa ni la otra.

El nuevo amo examina la esclava que va a comprar.

Aquella mujer llamada Amina, me llevo con ella a su casa, una vez pago por mi el precio estipulado. Seguidamente me hizo su esposa convirtiéndome oficialmente en su “khadim”, al no figurar yo como hombre, se tuvo que buscar una solución, por lo que en los documentos pertinentes fui mencionada como sirviente, por lo que, pese a que me desposaron con ella, no tenía ningún tipo de derechos. En realidad, me había convertido en un esclavo sexual por matrimonio.

También señoras van al mercado a comprar su esclava.

Amira me trataba muy bien, se comportaba muy bien conmigo, tratando de convencerme de que mi nueva vida como esposa mariquita musulmana, era un regalo que me había ofrecido la vida, por obra de Allah.

Una ama examina las esclavas en venta.

Me ordeno que leyera el Corán, cuando no estuviera prestándole servicio, puesto que me haría preguntas a modo de examen, que debería responder de forma correcta, puesto que de otra forma, podría llegar a ser repudiada.

Fui registrada como marica por varias autoridades, constando en todos los documentos, además, el nombre y los datos de contacto de mi esposa, quien me poseía como marica.

Amira, además pertenecía a su esposo quien la utilizaba cuando a él le venía en gana, puesto que tenía cinco esposas en su harem.

En el harem esclavas atienden a su amo.

Madani, que así se llamaba el esposo de Amira, indistintamente usaba a sus esposas, como también a las esclavas que les servían, entre las que me encontraba yo. Todas las mujeres de aquel serrallo, nos estábamos continuamente a disposición de los caprichos de Madani.

Mi comportamiento debía ser exquisito, ya que, si no estaban conformes mis amos con mí comportamiento, podrían repudiarme, iniciándose una especie de divorcio, que traía consigo, mi devolución al mercader que me vendió en su día, para que pudiera volver a ofrecerme en venta nuevamente, o a veces, cuando tu ama o amo deseaba castigarte, por ser calificada como mala mujer, te vendían a burdeles de la ciudad, para prestar servicios como maquitas en los mismos.

Esclavas siendo usadas por su amo.

Tras haber descrito como un marica puede convertirse en mujer musulmana y servir a cualquier musulmán, cuestión ésta que está muy demandada en la actualidad, principalmente porque somos muchas las jóvenes mariquitas que deseamos enloquecidamente, ser amada y pertenecer sexualmente a buen macho alfa musulmán, para así vivir las anheladas costumbres islamitas, dejo por concluido este trabajo, sin perjuicio de seguir relatando mi vida como sirvienta musulmana.

Carlota sirviendo al amo que la ha comprado.



domingo, 1 de febrero de 2026

CARLOTA V: Sissy en Oriente Medio

Esclavas esperando para ser vendidas.

Al llegar a Kenitra, estaba esperándome Sabira, instructora del Centro se sissificación donde iba destinada a fin de adquirir conocimientos superiores, para convertirme en una verdadera mujer musulmana.

Una vez llegué a la escuela, firmé diferentes documentos por los que renunciaba totalmente a mi identidad anterior, solicitando convertirme en una mujer musulmana con todos los derechos y obligaciones.

Me fotografiaron la cara una vez maquillada, para al poco tiempo otorgarme tarjeta de identificación de Emiratos Árabes, en la que se hacía constar que mi nombre de mujer es Naila, que significa la de los ojos grandes, mi sexo ex hombre, nacionalidad apátrida ex europeo, que mi consideración legal es la de los bienes muebles sin salida permitida, debiendo ser detenida por la policía de no ir acompañada por un hombre, apareciendo en dicho documento como nombre de mi marido, dueño o protector el de Assim Jafari, director del centro de adiestramiento.

De esta forma, las sissys quedaban registradas y legalizadas a todos los efectos con su nueva identidad mariquita, entendiendo y respetando todas las autoridades la existencia de la tradición de la esposa o mujer masculina feminizada. Mi antigua identidad masculina se había borrado por completo. Ni siquiera las investigaciones más exhaustivas, conducirían a un resultado positivo de averiguar que antes había sido un chico. 

El subastador quita el velo de la esclava que va a ser subastada.

Enseguida fui tatuada y marcada para que se supiera mi procedencia, osea la escuela donde había sido instruida, me colocaron un microchip para estar controlada constantemente, me pusieron una diminuta jaula metálica de castidad, siendo sometida a un proceso de depilación láser intensivo y de aplicación de hormonas feminizantes de efecto precoz, que enseguida comenzó a dar resultados, al ir mezcladas con fuertes dosis de bloqueadores de testosterona.

Las institutrices de la escuela, mujeres maduras feminizadas experimentadas, devotas y honradas, comenzaron instruirnos incesantemente en las labores domesticas y religiosas que toda mujer musulmana debe cumplir de manera escrupulosa, para no ser castigada o repudiada por su marido o por su señor.

Mostando el rostro de la esclava y anunciando su nombre y cualidades antes de ser subastada.

La disciplina era estricta para que nuestra preparación estuviera a la altura de los altos estándares de obediencia y servicio que de nosotras esperan los hombres, y para alcanzar los objetivos, en el menor espacio de tiempo posible, puesto que la estancia de las mariquitas en aquel centro era costosa. Incluso los errores más pequeños que tuvieras, eran castigados severamente a la vista del resto de las educandas de la escuela, propinando a la castigada, por ejemplo, treinta golpes de paleta de castigo en sus nalgas.

Esclava siendo maquillada en el harem antes de ser usada por el amo que la ha comprado.

La formación sexual, abarcaba la mayoría de las tendencias sexuales existentes. La mariquita era ejercitada en practicas heterosexuales, homosexuales, bisexuales, pansexuales, zoofilia, BDSM (disciplina, dominación, sumisión, sadismo, masoquismo, cuerdas, esposas, látigos, paletas, plumas, plugs, vibradores, scat, collares, lluvias blanca y dorada, etc…).

En la parte final del curso de capacitación, la educación fue individualizándose para atender los gustos e ideas de los diferentes clientes que vienen a buscar una mariquita, ya que los hay quienes esperan principalmente satisfacción sexual, otros simplemente una buena criada y las señoras, una especie de criada que la ayude a vestirse, bañarse o peinarse.

Esclava bailando para el amo que la ha comprado en el harem.

La "virginidad" del coño marica era muy considerada y por tanto se preservaba. Yo solo fui cogida una vez en España y prácticamente era virgen, por lo que, mi valor aún era estimado. El entrenamiento se centraba principalmente en aprender a satisfacer oralmente al marido y mujer para evitar contratiempos en la noche de bodas o la primera vez que fuera la mariquita requerida sexualmente.

Superada la formación y estando preparadas para afrontar nuestra vida como mujeres musulmanas, éramos trasladadas a Dubái para ser ofrecidas a los hombres y mujeres que desearan tener una sissy a su disposición.

martes, 20 de enero de 2026

CARLOTA IV: DIA DE PUERTAS ABIERTAS Y PRUEBA DE LA ESCLAVA

 

Los días de puertas abiertas, desde la mañana comenzábamos las doce sissy´s del curso a preparar nuestros cuerpos para estar bellas y limpias, por dentro y por fuera. Enseguida comenzaban a llegar guapísimos hombres, la mayoría árabes, que venían a estar con nosotras, a usarnos a placer y a discreción. Y lo más importante, a determinar mediante su puntuación el nivel de capacidad que habíamos adquirido a lo largo del curso.




Terminadas de acicalarnos, nos iban exponiendo en una especie de vitrina, donde éramos exhibidas como si fuéramos mercancía. A nuestros pies había un cartelito, en el que aparecía reflejado nuestro nombre, edad y el precio que costaba usarnos, a pagar por quienes quisieran estar con cada una de nosotras.

Miradas y remiradas de aquellos ojos lascivos de los hombres que habían llegado hasta allí, para disfrutar con alguna de las sissy´s de la academia. Estos se iban decidiendo e iban escogiendo a la sissy que más le agradaba y tras pagar la cantidad convenida, se iban con ella a las dependencias adjudicadas. A mí me compró Ahmad un argelino guapísimo, con ojos claros, cuerpo escultural y modales educados, que nada mas comenzar a tratar con él me encandiló.

Cogida del cuello por una correa a la que fui atada, anduve tras de él, hasta llegar a la suite que nos había correspondido, para servirle y complacerlo.

Nada más llegar, Ahmad me ordeno que bailara ante él, como lo hacen las odaliscas de los harenes y enseguida, al son de la música árabe de ambiente, comencé a mover mis caderas y a balancear mis brazos al ritmo de aquella sintonía, como había aprendido a hacerlo en la clase de danza árabe de la escuela.

Tras un rato, me ordenó que me despojara de la vestimenta que llevaba puesta y que me quedara solo, con el tanga, las medias al muslo y los zapatos de tacón. Solicitándome que le sirviera seguidamente un refresco de frutas trituradas, bebida que enseguida comencé a elaborar y sin tardar, serví al amo que me había alquilado.

Me hizo recostar sobre su regazo, reclinado sobre un sofá árabe casi a ras de suelo. Teniéndome así, mientras bebía a pequeños sorbos la bebida que le había preparado, con sus manos sobaba todo mi cuerpo, pellizcándome insistentemente mis dos pezones, acariciando y manoseando con ansia mi diminuta picha, aprisionada en una jaula metálica de castidad, y sobre todo, me toqueteaba y hurgaba en mi culito, centrando su manoseo esencialmente en el agujero de mi coño, el cual, acariciaba y rozaba suavemente con sus dedos, haciendo que cuando notaba su roce, me estremeciera de gusto como una cerda.

Teniéndome muy caliente por el manoseo al que me sometía, al verme salivar y notar las contracciones de mi chochete, me conminó a que abriera mi boca y admitiera en ella su lindo e inmenso pollón, el cual hasta este momento en que se lo sacó, no había visto, pero lo intuía.

Al ver aquel descomunal falo, me abalancé sobre él como una loba, comenzando a relamerlo y mamarlo con ímpetu y avaricia. Ahmad, cerraba los ojos cuando notaba como con mi lengua y labios succionaban y presionaban su rabo gigantesco, que iba aumentando proporcionalmente de tamaño, a medida que yo con mi boca le iba aplicando más fricción. Mi dueño, intentaba meter dos dedos en mi duro coñito, pero no lograba conseguirlo puesto que era tan nueva, que lo tenía prácticamente virgen.


Ahmad había reparado que, a la entrada puestos sobre un estante, había un buen número de plug anales, por lo que con la poca ropa que tenía puesta en esos momentos, me ordenó que fuera y trajera uno grueso que había visto, con una cola de zorra. Fui y previo permiso de mi instructora Sandra, lo cogí y me presenté con él en la habitación donde mi amo aguardaba.

Nada más entrar, me ordeno Ahmad que me pusiera en la postura de la perrita y apartándome a un lado el hilo del tanga, comenzó a escupir sobre el agujero de mi coño, lamiéndolo de vez en cuando, lo que me proporcionaba un gusto y una relajación exagerada al sentir el lametón.

Inesperadamente, cuando él creyó conveniente, comenzó a presionar fuerte sobre el agujero de mi chocho con aquel tapón anal y aun cuando yo me quejaba, por el daño que estaba recibiendo, insistió impaciente hasta que logró introducírmelo por la fuerza en el coño, pese a su extraordinario tamaño, notando como colgaba de él, sobre mis nalgas, una suave cola de pelo de zorra que se balanceaba cuando me movía, así como al moverme sentía una satisfacción extraordinaria, al percibir el rozamiento de aquel juguete sexual, sobre las paredes de mi coño.

Tras ello, volvió a meter su vergón en mi boca y dijo:

-Anda puta ordéñame con tu boca de zorra…

Volví a lamer y relamer aquel lindo vergajo, hasta que sus gruesas venas alcanzaron un grosor tan importante, que creí que alguna iba a reventar. Ahmad, cuando notaba el placer que le daba con mi lengua y garganta, con unas de sus manos presionaba sobre


el plug con cola de zorra que, llevaba incrustado en mi coño marica, haciendo que exclamara un grave suspiro de gozo y que mi vello se erizara. De esta forma, cuando alcanzó el clímax sexual provocado por la mamada que yo le estaba proporcionando, comenzó a soltar su esencia lechosa en tan gran cantidad que colmo plenamente toda mi boca, derramándose también sobre mi ojo derecho. Haciéndome tragar toda aquella leche, lo que le complació enormemente y terminado de limpiarle su polla, me dijo:

-Ahora deseo comer…, tú ¿sabrías cocinarme un couscous con verduras y pollo?

-Sí mi amo…, entre las recetas que me han enseñado en esta escuela en la clase de cocina árabe, aprendí a cocinar ese plato y esta sissy esclava humildemente tendrá el gusto de cocinarlo para usted. -conteste sumisamente y enseguida puse rumbo a la cocina, notando como el rabo de zorra que llevaba puesto, me hacía gozar cuando andaba con él dentro, para cocinar para el amo que aquel día me había alquilado.

Me dispuse a servir el couscous a Ahmad, el que al degustarlo me felicitó por lo bien que lo había hecho y como premio me dijo:

-Enhorabuena puta, cocinas estupendamente y esto es algo que debe saber hacer toda mujer para agradar a su hombre, no te lo dije antes…, también eres una buena mamona, puesto que me has dado un gustazo indescriptible, cuando me has comido mi pera. Ahora te voy a hacer mía, te voy a dar polla como se merece una perrita como tú, ven acércate a mi …

Volví a recostarme sobre aquel sofá árabe casi a ras de suelo y Ahmad, comenzó a lamer mis pezones y a darles bocaditos, que hacían que yo diera grandes lamentos de placer, cada vez que con sus dientes me pellizcaba mis tetillas y las lamia, provocando una erección total del pezón.

Así me tuvo todo el rato que él quiso, dándome fuertes nalgadas en mis glúteos,


poniéndolos muy calientes. Además de vez en cuando, cogía mi cola de zorrón que llevaba inserta en el agujero de mi coño con un plug y la manoseaba, introduciéndolo con mucha presión, para que notara como la violenta invasión presionaba mis entrañas y provocaba un gozo prostático, que me volvía loca de satisfacción.

De forma súbita Ahmad dio un fuerte tirón de mi colita de zorra y violentamente sacó de mi coño el grueso plug que tenía introducido, desde por la mañana. Untándome lubricante e inspeccionando con tres dedos el agujero que había abierto el juguete sexual, dijo:

-Así sí…, has dilatado casi tres centímetros, así si voy a poder introducirte mi polla en tu coño de marica casi virgen…, esta mañana creí que no iba a poder, que te ropería tu lindo coñito y te desgarraría…, venga acuéstate sobre el sofá bocarriba que te voy a reventar puta…


Hice lo que me había ordenado Admad, abriéndome de piernas y dejándolas flexionadas sobre las rodillas. El moro se colocó entre ambas piernas de rodillas, cogiendo las mías y subiéndolas a sus hombros. Así quedo mi coño a su entero placer. Despacito, muy despacito, empezó a querer introducir su vergajo por mi agujerito, que tenía a su entera disposición. Movía su pelvis para hacer el movimiento de penetración, aunque con una presión casi inapreciable. Yo notaba el rozamiento de su glande con mi esfínter y me volvía todo un volcán, al intuir que enseguida aquel vergón lo iba a disfrutar dentro de mi coño.

Una vez que la cabeza de aquella verga, no había hecho nada mas que traspasar el agujerito de mi chochete, Ahmad derroto con fuerza invadiendo mi interior y continúo metiendo verga hasta llegar a lo más hondo. Así estuvo metiendo y sacando su nabo unos instantes, sin tener en cuenta los gritos que yo daba, al notar que su vergajo me rompía mis carnes por dentro.

Cuando se harto de follarme, alcanzo su éxtasis y derramo una porción considerable de leche sobre mi vientre, puesto que cuando notó que se corría, sacó su verga al exterior y empezó a escupir.

Tras bañarse, para lo que me uso como esclava, se vistió y se marchó, no sin antes dejar depositada en una urna, la calificación que me otorgaba por los servicios que le había prestado.

Sandra, la institutriz encargada de mi aprendizaje, tan pronto se marcho Ahmad se apresuró a ver el papel con la puntuación, comunicándome que me había otorgado un diez.

Además me dijo, que mi trabajo en la escuela de sissy´s había sido muy bien
aprovechado, que ostentaba todas las cualidades para convertirme en una mujer deseada por algún importante hombre musulmán y que no debía de desaprovechar la ocasión, para ir a Kenitra a seguir perfeccionando mis conocimientos, en una escuela superior.

Como me gustaba la forma de vida que llevaba y estaba ilusionada en ser una mujer musulmana, amante o esposa de un hombre de dicha sociedad, y habiendo perdido la relación totalmente con mi familia, no tarde mucho en tomar la decisión de continuar con mi aprendizaje y tras firmar documentos donde renunciaba a mi identidad anterior, me decidí a viajar al país marroquí y dejar mi futuro en manos de aquel centro de enseñanza.

(continuará)

miércoles, 22 de octubre de 2025

CARLOTA III: Primeras lecciones en la escuela de sissy´s

 

Carlota recién llegada a la escuela de Sissy´s

Como ya dejé dicho en el capítulo anterior, nos repartieron en varios grupos de cuatro chicas, entre las diferentes monitoras. Yo fui adjudicada a la monitora Sandra, junto a tres chicas más Yolanda, Sara y Ester. Nada más llegar a nuestra habitación Sandra nos comenzó a aleccionar. Enseguida nos hizo bajar el pantalón árabe transparente que llevábamos puestos y nos hizo poner a todas sobre el sofá, ofreciendo nuestro culo y reposando los brazos en el respaldar del mismo. Tras lubricar nuestro agujerito, fue introduciéndonos un plug anal de acero, en cada una de nuestras vaginas mariquitas. Lo que particularmente a mí, me produjo al principio cierto malestar, pero una vez bien introducido, me hacía sentir un gran placer cuando me movía y andaba.

Carlota una vez que la monitora le introdujo el plug

Sandra acto seguido nos dijo:

-Verdad que estáis plenas con lo que os he introducido en vuestro culo, pues es para que desde este instante sepáis que en toda relación siempre seréis una hembra. Y para terminar con vuestra castración, poneros de pie y dejar que vea vuestras pequeñas verguitas.

Carlota hace las tareas con el plug en su culito.

Así procedimos las cuatro abandonando el sofá y poniéndonos de pie delante del mismo, comprobando la monitora Sandra, como alguna, por ejemplo yo, había desarrollado su picha, como consecuencia del placer que le estaba ofreciendo el plug que acababa de recibir.

A las tres que habíamos envelado levemente, nos dio una bolsa con hielo envuelta en un trapo y nos ordenó, que las presionáramos sobre nuestras vergas calientes, hasta que se encogieran al máximo con el frio del hielo, mientras ella, ponía una jaula metálica de castidad a Sara, la única que no se le había empezado a poner dura. Cuando las pijas de nosotras tres, estaban flácidas y pequeñísimas, la monitora, comenzó a encerrar, una por una, en aquellas diminutas jaulas, para anular por completo cualquier posible erección por nuestra parte.

Carlota friega el suelo de rodillas

-Una sissy no tiene pene, por eso siempre permaneceréis con vuestra picha enjaulada, hasta que la misma se haga diminuta y parezca casi una vagina de verdad -dijo la monitora y añadió- una sissy tiene el deber de complacer, adorar y servir a los hombres, de forma sumisa y obediente, repito, una sissy no tiene pene, solo tiene agujeros para ser penetrada y usada, siendo ello lo que más ama, lo que más anhela, siempre seréis las hembras en toda relación, convenceros que habéis nacido para ser putas al servicio de los hombres, cada día deberéis tratar de estar más bellas y más femeninas para atraer a los machos, entrenareis vuestro culo mariquita para que siempre esté dispuesto a satisfacer a los hombres que lo requieran, siendo vuestro culo vuestra fuente de placer, el cual tendréis limpio y dispuestos siempre, adoraréis las verga de vuestros machos y su semen será vuestra recompensa, las mariquitas como vosotras, no tienen voz ni voto y seréis las encargadas de las tareas del hogar. Estas máximas las iremos repitiendo a lo largo del curso, para que se os queden bien grabadas. Ahora coger aquellos cubos y poneros a fregar el piso de rodillas, como les gusta a los hombres que hagamos esta tarea, para apreciar vuestra docilidad y vuestros culos expuestos mientras trabajáis. Ahhh… y mover vuestro culo mientras fregáis.

Carlota friega el suelo de rodillas y mueve el culo

Las cuatro fuimos hasta donde estaban los cubos y ocupando los trozos de piso que nos iba adjudicando Sandra la monitora. Arrodilladas como nos había ordenado, comenzamos a fregar el suelo bajo su atenta supervisión, la que nos iba corrigiendo a cada momento, utilizando la fusta que había cogido en su mano o incluso como me hizo a mí, dándome un puntapié en el culo, diciendo:

-La putita ésta no se ha enterado…, mueve el culo, cerda…- momento en que me propino la patada, que hizo que diera un fuerte chillido, al sentir como con la presión se introducía de manera violenta el plug que llevaba puesto, añadiendo- ¿a qué te ha gustado, como te he pateado tu culo de guarra y como has notado en tus entrañas, el dildo que llevas puesto? … contesta guarra…

Carlota tras ser pateada por la instructora

- -respondí sorprendida y asustada, pese a lo cual, arreándome un fuerte fustazo en mi culo, respondió Sandra.

-Se dice sí mi ama…, ¿te has enterado? Siempre deberéis de responder con sumisión y respeto, contestando sí mi ama o sí mi amo… ¿enteradas?

Todas al unísono contestamos: Sí mi ama.

Así estuvimos más de una hora sacando lustre a aquel suelo, hasta que la monitora nos puso a realizar otra actividad.

Carlota comienza a ser enseñada a mamar pollas

Esta consistía en, una vez arrodilladas frente a una pared, lamer y mamar unos dildos que se hallaban pegados en dicha pared, con el fin de que aprendiéramos como teníamos que realizar nuestra labor de mamonas al servicio de un macho.

Carlota comienza besando aquella polla de plastico
-Arrodillaos frente a esas pollas que tenéis en la pared a la misma altura que encontrareis las que os ofrezcan vuestros amos, comenzar a mamar y lamer despacito -nos ordeno la instructora y continuo diciéndonos- despacito y suavemente, sacar vuestras lenguas de perras y lamer como lamen las perras, así…, así…, es como les encanta a los hombres que sus furcias le coman sus pollas, ahora, tratar de introducir esos pollones en vuestras boquitas de fulanas, de forma suave, despacito, sin que los dientes rocen para nada en el prepucio, solo vuestras lenguas debidamente salivadas deben rozar esa rica carne que tenéis en vuestras bocas, así muy bien…, que buenas mamonas sois las cuatro, parece que lo habéis hecho antes, seguro que sí…

Carlota lame con su lengua como si fuera una perrita
Estuvimos más de media hora comiéndonos aquellos vergajos descomunales que habían pegados a la pared, llegando incluso Sandra a cogernos de nuestras nucas o cabezas y a presionar, hasta llegar a notar aquellas vergas de goma, taponar nuestras gargantas y provocarnos arcadas. A las que bajaban la intensidad mamatoria, Sandra les daba fuertes fustazos para que pusiera el celo pertinente.

Carlota con toda la polla dentro de su boca por indicación de la monitora

Así estuvimos hasta que la monitora decidió que cambiáramos la actividad y nos fue sacando, una por una, los dildos que nos había introducido con anterioridad.

Carlota a punto de ser penetrada por primera vez por un dildo de pared

Una vez nos lubricamos bien nuestras vaginas mariquitas por indicación de la monitora, ésta nos fue ayudando a introducir lentamente aquellos falos descomunales en nuestras rajitas, hasta que estuvimos las cuatro, totalmente espetadas por nuestros coños. En este instante Sandra la instructora, comenzó a darnos consejos de como teníamos que satisfacer a nuestros futuros machos, diciendo:

Carlota, por orden de la monitora se mete el dildo

-Satisfechas…, verdad que estáis satisfechas teniendo dentro de vuestro coño la verga de un buen macho…, pues por eso tenéis que moveros despacito para darle gusto a él, mover vuestros coños de un lado a otro y luego de adelante atrás, hasta notar la verga como se introduce, como si fuera un puñal en las entrañas de vuestros coños, así…, así…, esta forma de follar una verga moviendo el chocho a los lados y de delante hacia detrás, es lo que se llama matarse una solita, pues así eres tú la que follas, tu hombre está quieto recibiendo gusto de su perra, así…, así…, dejar que casi salga el prepucio al exterior y volverlo a recibir introduciéndolo nuevamente dentro de vuestros coños, verdad que os gusta…, pues a vuestros amos les gustara aún más que estéis trabajándoles sus vergas para darles placer. De vez en cuando deberéis dar un gritito o suspiro de placer manifestando lo que os gusta que os folle vuestro amo y preguntarles, sí les gusta como estáis follando.

Carlota, totalmente penetrada por indicación de la monitora

Sandra de vez en cuando, nos empujaba hacia donde estaba la verga, presionando nuestros hombros o nuestras caderas, para que se clavaran aquellos falos gruesos en nuestras carnes, o nos daba una fuerte nalgada con sus manos, provocando un quejido por nuestra parte, al notar el manotazo en nuestras nalgas y como aquellos tiburones, nos rompían por dentro. Así nos tuvo un buen rato, hasta que nos hizo parar, nos volvió a introducir los dildos y nos llevó a la sala de planchar. Allí nos quitó el sujetador a todas y nos puso en nuestros pezones una pinza en cada uno, para aprisionar los mismos y causarnos dolor, lo que hacía que algunas chilláramos como ratitas, por la presión de aquellas pinzas, las cuales iban unidas con una cadena.

Carlota aprende a planchar dejando ver su culo como le dijo la monitora

De esta manera, nos distribuyó a cada una delante de una tabla de planchar, las cuales tenían una altura más bien baja, que junto con los taconazos que llevábamos puestos, la situaban por debajo de nuestras caderas. Así comenzamos a planchar por orden de la instructora Sandra, la que nos dijo:

-Siempre que planchéis debéis de poner la tabla más bien baja, para que os veáis obligadas a doblar la cintura y así dejar vuestro culazo a disposición de vuestros amos, -momento en que Sandra comenzó a tirar de las cadenas que unían las pinzas que nos había puesto en nuestros pezones, para obligarnos a agachar nuestros torsos, añadiendo pese a los chillidos de dolor que dábamos- así de agachadas os quiero perras, no dejéis de planchar y de mover el culo mientras plancháis, así…, así se plancha…, así plancha una sissy mariquita como vosotras, para deleite de su macho.

Hasta que quedó planchada toda la ropa nos tuvo Sandra allí, pese a que estábamos las cuatro ya deslomadas, por la postura que debíamos de mantener mientras planchábamos.

Carlota en la cocina siendo enseñada a cocinar y limpiar

Tras ello, fuimos llevadas a la cocina, donde nos juntamos las doce chicas sissy que allí estábamos siendo aleccionadas y tras ponernos un delantal, comenzamos a ayudar y a aprender cómo debe cocinar una mujer musulmana, bajo la instrucción de una sissy marroquí llamada Hadifa. Durante todo el periodo de aprendizaje todos los días, dedicábamos un buen rato a aprender a cocinar, encargándonos incluso de servir los platos y de limpiar la cocina.

Carlota en la cocina donde le enseñan a cocinar y limpiar

Iban transcurriendo los días e íbamos adquiriendo conocimientos para desempeñar nuestras tareas de sumisas sissy´s. Los fines de semana pasábamos a desarrollar los conocimientos adquiridos en sesiones prácticas, entregándonos a satisfacer los placeres de hombres que, pagando una cantidad de dinero, tenían acceso a la academia y a estar con nosotras.

Pero eso, ya lo contaré en el relato siguiente, sólo diré que mi aplicación iba siendo valorada muy positivamente por las instructoras y ya me había propuesto, que continuaría para hacer un curso superior en Kenitra.

(continuará)


sábado, 4 de octubre de 2025

CARLOTA II: Se acepta como marica e ingresa en escuela de Sissy´s

 

Carlota al cumplir 18 años

Carlos es un chico que nació y se crio, en el barrio humilde del Cabañal de la ciudad de Valencia. Desde que era un crío, tuvo claro que la naturaleza no había acertado con él, puesto que desde siempre sintió y actuó como si fuera una niña.

Ya en los primeros años de su pubertad, notó como sus instintos y sus deseos eran femeninos, gustándole compartir todo lo que oliera a mujer y por supuesto, perdía el sentido por los chicos machos de su barrio, lo que le trajo muchos problemas, pues no era comprendido por algunos y lo más principal, era odiado por su padre, ya que las ilusiones que éste tenía con el único niño de la casa, se vieron frustradas.

Carlota se sentía mujer desde siempre

Al cumplir 18 años, Carlos dio rienda suelta a su feminidad, exteriorizándola, viviéndola a tope y trabajándola para convertirse en una verdadera mujer, lo que supuso, verse obligado a abandonar el domicilio familiar, ya que las disputas con su padre eran continuas, al no admitir que su único hijo comenzara a vestir, maquillarse y comportarse como una hija más.

Así llegó a Madrid, un joven de 18 años reciencumplidos, afeminado, bastante agraciado físicamente, con un cuerpazo muy femenino, desenfadado y dispuesto a comerse el mundo, sin más capital y bagaje que el descrito.

Enseguida entró en contacto con el ambiente gay de Madrid, frecuentando los saraos y antros del barrio de Chueca, donde no le fue difícil simpatizar con el entorno canalla del lugar, porque cuando se maquillaba y transformaba en una exuberante femboy, llamaba extraordinariamente la atención por su belleza y frescura.

Así era como trabajaba Carlota como camarera

Comenzó a trabajar sirviendo copas en uno de aquellos antros, donde además estaba obligado a exhibirse con poca ropa y a provocar continuamente, para así atraer el interés de los clientes, como hacían el resto de sus cuatro a seis compañer@s.

Carlota atendiendo sexualmente al carnicero musulman

Pronto conoció a un industrial carnicero originario del norte de África, llamado Nader, con el que comenzó a mantener una relación de afectividad, que le llevo a convivir en su propia casa, junto a dos mujeres árabes que tenía el musulmán, atendiendo entre las tres, las labores cotidianas de la casa y sexualmente al moro.

A los pocos meses de estar en esta situación, el árabe falleció repentinamente de un infarto, haciéndose cargo de las dos mujeres que tenía, un hermano más joven, que repudió a Carlota, teniendo ésta que volver a buscarse su sustento acudiendo a locales de ambiente, donde a cambio de cantidades de dinero, prestaba servicios de sexo, a todo el que se lo solicitaba.

Harta de llevar esa vida y habiendo quedado fascinada con la forma de vida sumisa, que había observado en las mujeres del carnicero con el que convivió, empezó a entrar en páginas donde escuelas de sisificación, ofrecían enseñanzas para convertir chicos en unas auténticas mujeres, a las que posibilitarían relaciones con hombres musulmanes.

Con imagenes como esta se comenzó a dar a conocer en internet

Sus actividades en internet, su página de inicio y sus apariciones en varios foros donde mostraba sus inclinaciones sumisas y fantasías travesti, fueron rastreadas por páginas dedicadas a reclutar chicos occidentales, para someterlos a un proceso de feminización y conversión al islam, por lo que no tardaron en ponerse en contacto directamente con Carlota, la que no dudo en aceptar la propuesta que le hacían e ingresó en una escuela de feminización denominada “sissy study”, con sucursal en Barcelona.

Llego a la ciudad condal y al lugar donde se hallaba ubicada la escuela, en un enorme edificio ocupado por el centro de enseñanza de sissy´s. Lo primero que hicieron al llegar es pasar por la oficina de filiación donde entregaron todas sus pertenencias, incluido el teléfono móvil y su documentación.

Maquillada y vestida para comenzar su feminización

Una vez bañadas y depiladas empezó su feminización, primero las maquillaron, les pusieron un diminuto tanga y sujetador, unos transparentes pantalones árabes, para cubrir el pelo y la cabeza un velo hasta la cintura aproximadamente, llamado hiyab. Vestidas de esta forma, las doce chicas que componían el curso, bajaron todas al salón donde la directora les dijo:

-Desde este instante vais a comenzar a aprender como ser mujeres sissy´s, dispuestas siempre para ser amantes, esposas, concubinas de hombres alfa que deseen usaros y convertiros, en sus depósitos para deslechar sus vergas. Desde este momento olvidaros de que un día fuiste varones y por supuesto, convenceros que sois mujeres sumisas y servidoras de los hombres, quienes podrán hacer con vosotras lo que deseen, lo que ellos quieran, puesto que sois seres inferiores. Aprenderéis sin rechistar todas las técnicas y todas las practicas necesarias a tal fin, la que mejor las realice se les reconocerá su éxito y las que peor, serán castigadas, para que pongan el interés y el ahínco pertinente, que culmine con su entera educación como marica al servicio de un hombre. Cada una estará asignada a un grupo de cuatro chicas y cada grupo a una de las tres monitoras llamadas Sandra, Justine y Mónica. DISCIPLINA OBEDIENCIA Y SUMISION, son las máximas que siembre deben imperar en vuestra voluntad.

Sissys en proceso de feminización y esclavitud