Existen lugares donde un número de esclavas sissy como Sara, son alquiladas a señoras o caballeros para que las utilicen como sus esclavas, durante un determinado tiempo, por el que pagan una cantidad al dueño del establecimiento y de la esclava.
MERCADO DE ESCLAVAS SISSYS
blog para SISSYS sumisas y esclavas
domingo, 22 de febrero de 2026
SIEMPRE A LOS PIES DE TU AMA
Existen lugares donde un número de esclavas sissy como Sara, son alquiladas a señoras o caballeros para que las utilicen como sus esclavas, durante un determinado tiempo, por el que pagan una cantidad al dueño del establecimiento y de la esclava.
lunes, 2 de febrero de 2026
EL PLACER DE UNA AMA.
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| Esclava castigada por su ama. |
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| Esclava con collar a los pies de su ama. |
CARLOTA VI: Sissy en Oriente Medio
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| Exposicion de las esclavas sissys |
En Dubai, en un amplio salón y en una especie de vitrinas, fuimos
expuestas todas para ser exhibidas a los posibles clientes.
Posteriormente comenzó el verdadero espectáculo. Tras retocar nuestro
maquillaje y nuestras escasas ropas, fuimos llevadas a aquel amplísimo salón,
el cual estaba lleno de muchos hombres y alguna que otra mujer. Algunos de
estos hombres han venido para encontrar novia mariquita y otros son mayoristas
que vienen a comprar mariquitas, para llevarlas a otros países musulmanes de
Asia y África. Lo que supone que alguna de aquellas chicas sissy pudieran
terminar en cualquier lugar, desde Pakistán hasta Nigeria.
| Los compradores examinan las esclavas en venta. |
El procedimiento es la venta por subasta. El que dirige la subasta, va
diciendo el nombre de la chica y esta se adelanta y tras decir cada chica, su
nombre y su edad, comienza la licitación entre los asistentes, adjudicándose la
chica al que más dinero ofrezca por ella.
La licitación es rápida, compulsiva y escandalosa, y tras ser
adjudicada la mariquita, es inmediatamente entregada al dueño que la ha
comprado. Para muchos mariquitas, esta es la última vez que exhibe su rostro
desnudo en público ya que, a partir de entonces, comienza su modesta vida
matrimonial musulmana.
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| Está siendo subastada una esclava y las otras esperan su turno. |
Particularmente a mi y a otras cuatro chicas, nos compró un mayorista
turco, que desde Dubái nos hizo volar a Ankara. Este individuo principalmente
tenía clientas femeninas, ya que las mujeres en Turquía tienen una mayor
libertad, más acorde con los países occidentales.
| Examinanado la calidad de la esclava en venta. |
Algunos mayoristas, venden las mariquitas feminizadas a pequeños
comerciantes que a su vez las hacen llegar a manos de hombres casamenteros que
desean tener en su harem una mujer mariquita. Esta forma de vender al por menor
mariquitas extranjeras, atractivas y complacientes, ha traído como consecuencia
la apertura de nuevos mercados, poniendo estas mujeres al alcance de un mayor
numero de hombres, lo que ha hecho que se incremente la demanda.
| Examinando la calidad de la esclava a comprar |
Las tiendas donde aparecen ofrecidas novias mariquitas han proliferado
de manera inusitada, lo que ha contribuido a normalizar y desestigmatizar el
papel de estas novias afeminadas, siendo además en dichos lugares, donde se
pueden adquirir las ropas de mujer y equipos de enseres especializados en
moderación y disciplina, para facilitar la transición de las novias adquiridas
a la plácida vida hogareña del serrallo.
Yo particularmente, también acabe en una de esas tiendas, donde estando
siendo exhibida en uno de sus escaparates, desperté el interés de una joven
mujer, que se acercó a mí y sobándome todo mi cuerpo, incluso mis culito y mi clítoris,
para comprobar que no era una mujer biológica, ya que al tratarse de una
mariquita como yo, al asumir un papel ambiguo de cara a la legislación y la
costumbre, puedo por tanto, ser desposada tanto por un hombre, como por una
mujer, no incurriéndose de esta manera en delito de homosexualidad, puesto que
una mujer mariquita, no es ni una cosa ni la otra.
| El nuevo amo examina la esclava que va a comprar. |
Aquella mujer llamada Amina, me llevo con ella a su casa, una vez pago
por mi el precio estipulado. Seguidamente me hizo su esposa convirtiéndome
oficialmente en su “khadim”, al no figurar yo como hombre, se tuvo que buscar
una solución, por lo que en los documentos pertinentes fui mencionada como
sirviente, por lo que, pese a que me desposaron con ella, no tenía ningún tipo
de derechos. En realidad, me había convertido en un esclavo sexual por
matrimonio.
| También señoras van al mercado a comprar su esclava. |
Amira me trataba muy bien, se comportaba muy bien conmigo, tratando de convencerme de que mi nueva vida como esposa mariquita musulmana, era un regalo que me había ofrecido la vida, por obra de Allah.
| Una ama examina las esclavas en venta. |
Me ordeno que leyera el Corán, cuando no estuviera prestándole
servicio, puesto que me haría preguntas a modo de examen, que debería responder
de forma correcta, puesto que de otra forma, podría llegar a ser repudiada.
Fui registrada como marica por varias autoridades, constando en todos los documentos, además, el nombre y los datos de contacto de mi esposa, quien me poseía como marica.
Amira, además pertenecía a su esposo quien la utilizaba cuando a él le
venía en gana, puesto que tenía cinco esposas en su harem.
| En el harem esclavas atienden a su amo. |
Madani, que así se llamaba el esposo de Amira, indistintamente usaba a
sus esposas, como también a las esclavas que les servían, entre las que me
encontraba yo. Todas las mujeres de aquel serrallo, nos estábamos continuamente
a disposición de los caprichos de Madani.
Mi comportamiento debía ser exquisito, ya que, si no estaban conformes
mis amos con mí comportamiento, podrían repudiarme, iniciándose una especie de
divorcio, que traía consigo, mi devolución al mercader que me vendió en su día,
para que pudiera volver a ofrecerme en venta nuevamente, o a veces, cuando tu
ama o amo deseaba castigarte, por ser calificada como mala mujer, te vendían a
burdeles de la ciudad, para prestar servicios como maquitas en los mismos.
| Esclavas siendo usadas por su amo. |
Tras haber descrito como un marica puede convertirse en mujer musulmana
y servir a cualquier musulmán, cuestión ésta que está muy demandada en la
actualidad, principalmente porque somos muchas las jóvenes mariquitas que
deseamos enloquecidamente, ser amada y pertenecer sexualmente a buen macho alfa
musulmán, para así vivir las anheladas costumbres islamitas, dejo por concluido
este trabajo, sin perjuicio de seguir relatando mi vida como sirvienta
musulmana.
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| Carlota sirviendo al amo que la ha comprado. |
domingo, 1 de febrero de 2026
CARLOTA V: Sissy en Oriente Medio
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| Esclavas esperando para ser vendidas. |
Al llegar a Kenitra, estaba esperándome Sabira, instructora
del Centro se sissificación donde iba destinada a fin de adquirir conocimientos
superiores, para convertirme en una verdadera mujer musulmana.
Una vez llegué a la escuela, firmé diferentes documentos
por los que renunciaba totalmente a mi identidad anterior, solicitando
convertirme en una mujer musulmana con todos los derechos y obligaciones.
Me fotografiaron la cara una vez maquillada, para al
poco tiempo otorgarme tarjeta de identificación de Emiratos Árabes, en la que
se hacía constar que mi nombre de mujer es Naila, que significa la de los ojos
grandes, mi sexo ex hombre, nacionalidad apátrida ex europeo, que mi
consideración legal es la de los bienes muebles sin salida permitida, debiendo
ser detenida por la policía de no ir acompañada por un hombre, apareciendo en
dicho documento como nombre de mi marido, dueño o protector el de Assim
Jafari, director del centro de adiestramiento.
De esta forma, las sissys quedaban registradas y legalizadas a todos
los efectos con su nueva identidad mariquita, entendiendo y respetando todas
las autoridades la existencia de la tradición de la esposa o mujer masculina
feminizada. Mi antigua identidad masculina se había borrado por
completo. Ni siquiera las investigaciones más exhaustivas, conducirían a
un resultado positivo de averiguar que antes había sido un chico.

El subastador quita el velo de la esclava que va a ser subastada.
Enseguida fui tatuada y marcada para que se supiera mi procedencia,
osea la escuela donde había sido instruida, me colocaron un microchip para
estar controlada constantemente, me pusieron una diminuta jaula metálica de
castidad, siendo sometida a un proceso de depilación láser intensivo y de
aplicación de hormonas feminizantes de efecto precoz, que enseguida comenzó a dar
resultados, al ir mezcladas con fuertes dosis de bloqueadores de testosterona.
Las institutrices de la escuela, mujeres maduras feminizadas experimentadas,
devotas y honradas, comenzaron instruirnos incesantemente en las labores
domesticas y religiosas que toda mujer musulmana debe cumplir de manera
escrupulosa, para no ser castigada o repudiada por su marido o por su señor.

Mostando el rostro de la esclava y anunciando su nombre y cualidades antes de ser subastada.
La disciplina era estricta para que nuestra preparación estuviera a la
altura de los altos estándares de obediencia y servicio que de nosotras esperan
los hombres, y para alcanzar los objetivos, en el menor espacio de tiempo
posible, puesto que la estancia de las mariquitas en aquel centro era costosa. Incluso
los errores más pequeños que tuvieras, eran castigados severamente a la vista
del resto de las educandas de la escuela, propinando a la castigada, por
ejemplo, treinta golpes de paleta de castigo en sus nalgas.

Esclava siendo maquillada en el harem antes de ser usada por el amo que la ha comprado.
La formación sexual, abarcaba la mayoría de las tendencias sexuales
existentes. La mariquita era ejercitada en practicas heterosexuales,
homosexuales, bisexuales, pansexuales, zoofilia, BDSM (disciplina, dominación, sumisión, sadismo, masoquismo,
cuerdas, esposas, látigos, paletas,
plumas, plugs, vibradores, scat, collares, lluvias
blanca y dorada, etc…).
En la parte final del curso de capacitación, la educación fue
individualizándose para atender los gustos e ideas de los diferentes clientes
que vienen a buscar una mariquita, ya que los hay quienes esperan principalmente
satisfacción sexual, otros simplemente una buena criada y las señoras, una especie
de criada que la ayude a vestirse, bañarse o peinarse.

Esclava bailando para el amo que la ha comprado en el harem.
La "virginidad" del coño marica era muy considerada y por
tanto se preservaba. Yo solo fui cogida una vez en España y prácticamente era
virgen, por lo que, mi valor aún era estimado. El entrenamiento se centraba
principalmente en aprender a satisfacer oralmente al marido y mujer para evitar
contratiempos en la noche de bodas o la primera vez que fuera la mariquita
requerida sexualmente.
Superada la formación y estando preparadas para afrontar nuestra vida
como mujeres musulmanas, éramos trasladadas a Dubái para ser ofrecidas a los
hombres y mujeres que desearan tener una sissy a su disposición.
martes, 20 de enero de 2026
CARLOTA IV: DIA DE PUERTAS ABIERTAS Y PRUEBA DE LA ESCLAVA
Los días de puertas abiertas, desde la mañana
comenzábamos las doce sissy´s del curso a preparar nuestros cuerpos para estar
bellas y limpias, por dentro y por fuera. Enseguida comenzaban a llegar guapísimos
hombres, la mayoría árabes, que venían a estar con nosotras, a usarnos a placer
y a discreción. Y lo más importante, a determinar mediante su puntuación el
nivel de capacidad que habíamos adquirido a lo largo del curso.
Terminadas de acicalarnos, nos iban exponiendo en una
especie de vitrina, donde éramos exhibidas como si fuéramos mercancía. A
nuestros pies había un cartelito, en el que aparecía reflejado nuestro nombre,
edad y el precio que costaba usarnos, a pagar por quienes quisieran estar con cada
una de nosotras.
Miradas y remiradas de aquellos ojos lascivos de los
hombres que habían llegado hasta allí, para disfrutar con alguna de las sissy´s
de la academia. Estos se iban decidiendo e iban escogiendo a la sissy que más
le agradaba y tras pagar la cantidad convenida, se iban con ella a las dependencias
adjudicadas. A mí me compró Ahmad un argelino guapísimo, con ojos claros,
cuerpo escultural y modales educados, que nada mas comenzar a tratar con él me
encandiló.
Cogida del cuello por una correa a la que fui atada,
anduve tras de él, hasta llegar a la suite que nos había correspondido, para
servirle y complacerlo.
Nada más llegar, Ahmad me ordeno que bailara ante él, como
lo hacen las odaliscas de los harenes y enseguida, al son de la música árabe de
ambiente, comencé a mover mis caderas y a balancear mis brazos al ritmo de aquella
sintonía, como había aprendido a hacerlo en la clase de danza árabe de la
escuela.
Tras un rato, me ordenó que me despojara de la
vestimenta que llevaba puesta y que me quedara solo, con el tanga, las medias
al muslo y los zapatos de tacón. Solicitándome que le sirviera seguidamente un
refresco de frutas trituradas, bebida que enseguida comencé a elaborar y sin
tardar, serví al amo que me había alquilado.
Me hizo recostar sobre su regazo, reclinado sobre un
sofá árabe casi a ras de suelo. Teniéndome así, mientras bebía a pequeños
sorbos la bebida que le había preparado, con sus manos sobaba todo mi cuerpo,
pellizcándome insistentemente mis dos pezones, acariciando y manoseando con
ansia mi diminuta picha, aprisionada en una jaula metálica de castidad, y sobre
todo, me toqueteaba y hurgaba en mi culito, centrando su manoseo esencialmente
en el agujero de mi coño, el cual, acariciaba y rozaba suavemente con sus
dedos, haciendo que cuando notaba su roce, me estremeciera de gusto como una
cerda.
Teniéndome muy caliente por el manoseo al que me sometía,
al verme salivar y notar las contracciones de mi chochete, me conminó a que
abriera mi boca y admitiera en ella su lindo e inmenso pollón, el cual hasta
este momento en que se lo sacó, no había visto, pero lo intuía.
Al ver aquel descomunal falo, me abalancé sobre él como
una loba, comenzando a relamerlo y mamarlo con ímpetu y avaricia. Ahmad,
cerraba los ojos cuando notaba como con mi lengua y labios succionaban y
presionaban su rabo gigantesco, que iba aumentando proporcionalmente de tamaño,
a medida que yo con mi boca le iba aplicando más fricción. Mi dueño, intentaba
meter dos dedos en mi duro coñito, pero no lograba conseguirlo puesto que era
tan nueva, que lo tenía prácticamente virgen.
Ahmad había reparado que, a la entrada puestos sobre un estante, había un buen número de plug anales, por lo que con la poca ropa que tenía puesta en esos momentos, me ordenó que fuera y trajera uno grueso que había visto, con una cola de zorra. Fui y previo permiso de mi instructora Sandra, lo cogí y me presenté con él en la habitación donde mi amo aguardaba.
Nada más entrar, me ordeno Ahmad que me pusiera en la
postura de la perrita y apartándome a un lado el hilo del tanga, comenzó a escupir
sobre el agujero de mi coño, lamiéndolo de vez en cuando, lo que me
proporcionaba un gusto y una relajación exagerada al sentir el lametón.
Inesperadamente, cuando él creyó conveniente, comenzó a
presionar fuerte sobre el agujero de mi chocho con aquel tapón anal y aun
cuando yo me quejaba, por el daño que estaba recibiendo, insistió impaciente
hasta que logró introducírmelo por la fuerza en el coño, pese a su
extraordinario tamaño, notando como colgaba de él, sobre mis nalgas, una suave
cola de pelo de zorra que se balanceaba cuando me movía, así como al moverme
sentía una satisfacción extraordinaria, al percibir el rozamiento de aquel
juguete sexual, sobre las paredes de mi coño.
Tras ello, volvió a meter su vergón en mi boca y dijo:
-Anda puta ordéñame con tu boca de zorra…
Volví a lamer y relamer aquel lindo vergajo, hasta que sus gruesas venas alcanzaron un grosor tan importante, que creí que alguna iba a reventar. Ahmad, cuando notaba el placer que le daba con mi lengua y garganta, con unas de sus manos presionaba sobre
el plug con cola de zorra que, llevaba incrustado en mi coño marica, haciendo que exclamara un grave suspiro de gozo y que mi vello se erizara. De esta forma, cuando alcanzó el clímax sexual provocado por la mamada que yo le estaba proporcionando, comenzó a soltar su esencia lechosa en tan gran cantidad que colmo plenamente toda mi boca, derramándose también sobre mi ojo derecho. Haciéndome tragar toda aquella leche, lo que le complació enormemente y terminado de limpiarle su polla, me dijo:
-Ahora deseo comer…, tú ¿sabrías cocinarme un couscous
con verduras y pollo?
-Sí mi amo…, entre las recetas que me han enseñado en
esta escuela en la clase de cocina árabe, aprendí a cocinar ese plato y esta
sissy esclava humildemente tendrá el gusto de cocinarlo para usted. -conteste
sumisamente y enseguida puse rumbo a la cocina, notando como el rabo de zorra
que llevaba puesto, me hacía gozar cuando andaba con él dentro, para cocinar
para el amo que aquel día me había alquilado.
Me dispuse a servir el couscous a Ahmad, el que al
degustarlo me felicitó por lo bien que lo había hecho y como premio me dijo:
-Enhorabuena puta, cocinas estupendamente y esto es algo
que debe saber hacer toda mujer para agradar a su hombre, no te lo dije antes…,
también eres una buena mamona, puesto que me has dado un gustazo indescriptible,
cuando me has comido mi pera. Ahora te voy a hacer mía, te voy a dar polla como
se merece una perrita como tú, ven acércate a mi …
Volví a recostarme sobre aquel sofá árabe casi a ras de
suelo y Ahmad, comenzó a lamer mis pezones y a darles bocaditos, que hacían que
yo diera grandes lamentos de placer, cada vez que con sus dientes me pellizcaba
mis tetillas y las lamia, provocando una erección total del pezón.
Así me tuvo todo el rato que él quiso, dándome fuertes nalgadas en mis glúteos,
poniéndolos muy calientes. Además de vez en cuando, cogía mi cola de zorrón que llevaba inserta en el agujero de mi coño con un plug y la manoseaba, introduciéndolo con mucha presión, para que notara como la violenta invasión presionaba mis entrañas y provocaba un gozo prostático, que me volvía loca de satisfacción.
De forma súbita Ahmad dio un fuerte tirón de mi colita
de zorra y violentamente sacó de mi coño el grueso plug que tenía introducido,
desde por la mañana. Untándome lubricante e inspeccionando con tres dedos el
agujero que había abierto el juguete sexual, dijo:
-Así sí…, has dilatado casi tres centímetros, así si voy
a poder introducirte mi polla en tu coño de marica casi virgen…, esta mañana creí
que no iba a poder, que te ropería tu lindo coñito y te desgarraría…, venga
acuéstate sobre el sofá bocarriba que te voy a reventar puta…
Hice lo que me había ordenado Admad, abriéndome de piernas y dejándolas flexionadas sobre las rodillas. El moro se colocó entre ambas piernas de rodillas, cogiendo las mías y subiéndolas a sus hombros. Así quedo mi coño a su entero placer. Despacito, muy despacito, empezó a querer introducir su vergajo por mi agujerito, que tenía a su entera disposición. Movía su pelvis para hacer el movimiento de penetración, aunque con una presión casi inapreciable. Yo notaba el rozamiento de su glande con mi esfínter y me volvía todo un volcán, al intuir que enseguida aquel vergón lo iba a disfrutar dentro de mi coño.
Una vez que la cabeza de aquella verga, no había hecho
nada mas que traspasar el agujerito de mi chochete, Ahmad derroto con fuerza
invadiendo mi interior y continúo metiendo verga hasta llegar a lo más hondo.
Así estuvo metiendo y sacando su nabo unos instantes, sin tener en cuenta los
gritos que yo daba, al notar que su vergajo me rompía mis carnes por dentro.
Cuando se harto de follarme, alcanzo su éxtasis y
derramo una porción considerable de leche sobre mi vientre, puesto que cuando
notó que se corría, sacó su verga al exterior y empezó a escupir.
Tras bañarse, para lo que me uso como esclava, se vistió
y se marchó, no sin antes dejar depositada en una urna, la calificación que me
otorgaba por los servicios que le había prestado.
Sandra, la institutriz encargada de mi aprendizaje, tan
pronto se marcho Ahmad se apresuró a ver el papel con la puntuación,
comunicándome que me había otorgado un diez.
aprovechado, que ostentaba todas las cualidades para convertirme en una mujer deseada por algún importante hombre musulmán y que no debía de desaprovechar la ocasión, para ir a Kenitra a seguir perfeccionando mis conocimientos, en una escuela superior.
Como me gustaba la forma de vida que llevaba y estaba
ilusionada en ser una mujer musulmana, amante o esposa de un hombre de dicha sociedad,
y habiendo perdido la relación totalmente con mi familia, no tarde mucho en
tomar la decisión de continuar con mi aprendizaje y tras firmar documentos
donde renunciaba a mi identidad anterior, me decidí a viajar al país marroquí y
dejar mi futuro en manos de aquel centro de enseñanza.
(continuará)
miércoles, 22 de octubre de 2025
CARLOTA III: Primeras lecciones en la escuela de sissy´s
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| Carlota recién llegada a la escuela de Sissy´s |
Como
ya dejé dicho en el capítulo anterior, nos repartieron en varios grupos de
cuatro chicas, entre las diferentes monitoras. Yo fui adjudicada a la
monitora Sandra, junto a tres chicas más Yolanda, Sara y Ester. Nada más llegar a
nuestra habitación Sandra nos comenzó a aleccionar. Enseguida nos hizo bajar el
pantalón árabe transparente que llevábamos puestos y nos hizo poner a todas sobre
el sofá, ofreciendo nuestro culo y reposando los brazos en el respaldar del
mismo. Tras lubricar nuestro agujerito, fue introduciéndonos un plug anal de
acero, en cada una de nuestras vaginas mariquitas. Lo que particularmente a mí,
me produjo al principio cierto malestar, pero una vez bien introducido, me
hacía sentir un gran placer cuando me movía y andaba.
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| Carlota una vez que la monitora le introdujo el plug |
Sandra acto seguido nos dijo:
-Verdad que estáis plenas con lo que os he introducido
en vuestro culo, pues es para que desde este instante sepáis que en toda relación
siempre seréis una hembra. Y para terminar con vuestra castración, poneros de
pie y dejar que vea vuestras pequeñas verguitas.
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| Carlota hace las tareas con el plug en su culito. |
Así procedimos las cuatro abandonando el sofá y poniéndonos
de pie delante del mismo, comprobando la monitora Sandra, como alguna, por
ejemplo yo, había desarrollado su picha, como consecuencia del placer que le
estaba ofreciendo el plug que acababa de recibir.
A las tres que habíamos envelado levemente, nos dio una
bolsa con hielo envuelta en un trapo y nos ordenó, que las presionáramos sobre
nuestras vergas calientes, hasta que se encogieran al máximo con el frio del
hielo, mientras ella, ponía una jaula metálica de castidad a Sara, la única que
no se le había empezado a poner dura. Cuando las pijas de nosotras tres, estaban
flácidas y pequeñísimas, la monitora, comenzó a encerrar, una por una, en
aquellas diminutas jaulas, para anular por completo cualquier posible erección
por nuestra parte.
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| Carlota friega el suelo de rodillas |
-Una sissy no tiene pene, por eso siempre permaneceréis con vuestra picha enjaulada, hasta que la misma se haga diminuta y parezca casi una vagina de verdad -dijo la monitora y añadió- una sissy tiene el deber de complacer, adorar y servir a los hombres, de forma sumisa y obediente, repito, una sissy no tiene pene, solo tiene agujeros para ser penetrada y usada, siendo ello lo que más ama, lo que más anhela, siempre seréis las hembras en toda relación, convenceros que habéis nacido para ser putas al servicio de los hombres, cada día deberéis tratar de estar más bellas y más femeninas para atraer a los machos, entrenareis vuestro culo mariquita para que siempre esté dispuesto a satisfacer a los hombres que lo requieran, siendo vuestro culo vuestra fuente de placer, el cual tendréis limpio y dispuestos siempre, adoraréis las verga de vuestros machos y su semen será vuestra recompensa, las mariquitas como vosotras, no tienen voz ni voto y seréis las encargadas de las tareas del hogar. Estas máximas las iremos repitiendo a lo largo del curso, para que se os queden bien grabadas. Ahora coger aquellos cubos y poneros a fregar el piso de rodillas, como les gusta a los hombres que hagamos esta tarea, para apreciar vuestra docilidad y vuestros culos expuestos mientras trabajáis. Ahhh… y mover vuestro culo mientras fregáis.
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| Carlota friega el suelo de rodillas y mueve el culo |
Las cuatro fuimos hasta donde estaban los cubos y
ocupando los trozos de piso que nos iba adjudicando Sandra la monitora. Arrodilladas
como nos había ordenado, comenzamos a fregar el suelo bajo su atenta
supervisión, la que nos iba corrigiendo a cada momento, utilizando la fusta que
había cogido en su mano o incluso como me hizo a mí, dándome un puntapié en el
culo, diciendo:
-La putita ésta no se ha enterado…, mueve el culo, cerda…- momento en que me propino la patada, que hizo que diera un fuerte chillido, al sentir como con la presión se introducía de manera violenta el plug que llevaba puesto, añadiendo- ¿a qué te ha gustado, como te he pateado tu culo de guarra y como has notado en tus entrañas, el dildo que llevas puesto? … contesta guarra…
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| Carlota tras ser pateada por la instructora |
-Sí -respondí sorprendida y asustada, pese a lo cual,
arreándome un fuerte fustazo en mi culo, respondió Sandra.
-Se dice sí mi ama…, ¿te has enterado? Siempre deberéis
de responder con sumisión y respeto, contestando sí mi ama o sí mi amo… ¿enteradas?
Todas al unísono contestamos: Sí mi ama.
Así estuvimos más de una hora sacando lustre a aquel
suelo, hasta que la monitora nos puso a realizar otra actividad.

Carlota comienza a ser enseñada a mamar pollas
Esta consistía en, una vez arrodilladas frente a una
pared, lamer y mamar unos dildos que se hallaban pegados en dicha pared, con el
fin de que aprendiéramos como teníamos que realizar nuestra labor de mamonas al
servicio de un macho.
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| Carlota comienza besando aquella polla de plastico |
Estuvimos más de media hora comiéndonos aquellos
vergajos descomunales que habían pegados a la pared, llegando incluso Sandra a
cogernos de nuestras nucas o cabezas y a presionar, hasta llegar a notar aquellas
vergas de goma, taponar nuestras gargantas y provocarnos arcadas. A las que
bajaban la intensidad mamatoria, Sandra les daba fuertes fustazos para que
pusiera el celo pertinente. 
Carlota lame con su lengua como si fuera una perrita

Carlota con toda la polla dentro de su boca por indicación de la monitora
Así estuvimos hasta que la monitora decidió que cambiáramos
la actividad y nos fue sacando, una por una, los dildos que nos había
introducido con anterioridad.

Carlota a punto de ser penetrada por primera vez por un dildo de pared
Una vez nos lubricamos bien nuestras vaginas mariquitas
por indicación de la monitora, ésta nos fue ayudando a introducir lentamente
aquellos falos descomunales en nuestras rajitas, hasta que estuvimos las
cuatro, totalmente espetadas por nuestros coños. En este instante Sandra la
instructora, comenzó a darnos consejos de como teníamos que satisfacer a
nuestros futuros machos, diciendo:

Carlota, por orden de la monitora se mete el dildo
-Satisfechas…, verdad que estáis satisfechas teniendo
dentro de vuestro coño la verga de un buen macho…, pues por eso tenéis que
moveros despacito para darle gusto a él, mover vuestros coños de un lado a otro
y luego de adelante atrás, hasta notar la verga como se introduce, como si
fuera un puñal en las entrañas de vuestros coños, así…, así…, esta forma de
follar una verga moviendo el chocho a los lados y de delante hacia detrás, es
lo que se llama matarse una solita, pues así eres tú la que follas,
tu hombre está
quieto recibiendo gusto de su perra, así…, así…, dejar que casi salga el
prepucio al exterior y volverlo a recibir introduciéndolo nuevamente dentro de
vuestros coños, verdad que os gusta…, pues a vuestros amos les gustara aún más
que estéis trabajándoles sus vergas para darles placer. De vez en cuando
deberéis dar un gritito o suspiro de placer manifestando lo que os gusta que os
folle vuestro amo y preguntarles, sí les gusta como estáis follando.

Carlota, totalmente penetrada por indicación de la monitora
Sandra de vez en cuando, nos empujaba hacia donde estaba
la verga, presionando nuestros hombros o nuestras caderas, para que se clavaran
aquellos falos gruesos en nuestras carnes, o nos daba una fuerte nalgada con
sus manos, provocando un quejido por nuestra parte, al notar el manotazo en
nuestras nalgas y como aquellos tiburones, nos rompían por dentro. Así nos tuvo
un buen rato, hasta que nos hizo parar, nos volvió a introducir los dildos y
nos llevó a la sala de planchar. Allí nos quitó el sujetador a todas y nos puso
en nuestros pezones una pinza en cada uno, para aprisionar los mismos y causarnos
dolor, lo que hacía que algunas chilláramos como ratitas, por la presión de
aquellas pinzas, las cuales iban unidas con una cadena.

Carlota aprende a planchar dejando ver su culo como le dijo la monitora
De esta manera, nos distribuyó a cada una delante de una tabla
de planchar, las cuales tenían una altura más bien baja, que junto con los
taconazos que llevábamos puestos, la situaban por debajo de nuestras caderas.
Así comenzamos a planchar por orden de la instructora Sandra, la que nos dijo:
-Siempre que planchéis debéis de poner la tabla más bien baja, para
que os veáis obligadas a doblar la cintura y así dejar vuestro culazo a
disposición de vuestros amos, -momento en que Sandra comenzó a tirar de las
cadenas que unían las pinzas que nos había puesto en nuestros pezones, para
obligarnos a agachar nuestros torsos, añadiendo pese a los chillidos de dolor
que dábamos- así de agachadas os quiero perras, no dejéis de planchar y de
mover el culo mientras plancháis, así…, así se plancha…, así plancha una sissy
mariquita como vosotras, para deleite de su macho.
Hasta que quedó planchada toda la ropa nos tuvo Sandra
allí, pese a que estábamos las cuatro ya deslomadas, por la postura que
debíamos de mantener mientras planchábamos.
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| Carlota en la cocina siendo enseñada a cocinar y limpiar |
Tras ello, fuimos llevadas a la cocina, donde nos
juntamos las doce chicas sissy que allí estábamos siendo aleccionadas y tras
ponernos un delantal, comenzamos a ayudar y a aprender cómo debe cocinar
una mujer musulmana, bajo la instrucción de una sissy marroquí llamada Hadifa. Durante
todo el periodo de aprendizaje todos los días, dedicábamos un buen rato a
aprender a cocinar, encargándonos incluso de servir los platos y de limpiar la
cocina.
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| Carlota en la cocina donde le enseñan a cocinar y limpiar |
Iban transcurriendo los días e íbamos adquiriendo
conocimientos para desempeñar nuestras tareas de sumisas sissy´s. Los fines de
semana pasábamos a desarrollar los conocimientos adquiridos en sesiones prácticas,
entregándonos a satisfacer los placeres de hombres que, pagando una cantidad de
dinero, tenían acceso a la academia y a estar con nosotras.
Pero eso, ya lo contaré en el
relato siguiente, sólo diré que mi aplicación iba siendo valorada muy
positivamente por las instructoras y ya me había propuesto, que continuaría para hacer un
curso superior en Kenitra.
(continuará)
sábado, 4 de octubre de 2025
CARLOTA II: Se acepta como marica e ingresa en escuela de Sissy´s
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| Carlota al cumplir 18 años |
Carlos es un chico que nació
y se crio, en el barrio humilde del Cabañal de la ciudad de Valencia. Desde que
era un crío, tuvo claro que la naturaleza no había acertado con él, puesto que
desde siempre sintió y actuó como si fuera una niña.
Ya en los primeros años de su
pubertad, notó como sus instintos y sus deseos eran femeninos, gustándole
compartir todo lo que oliera a mujer y por supuesto, perdía el sentido por los
chicos machos de su barrio, lo que le trajo muchos problemas, pues no era
comprendido por algunos y lo más principal, era odiado por su padre, ya que las
ilusiones que éste tenía con el único niño de la casa, se vieron frustradas.
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| Carlota se sentía mujer desde siempre |
Al cumplir 18 años, Carlos
dio rienda suelta a su feminidad, exteriorizándola, viviéndola a tope y
trabajándola para convertirse en una verdadera mujer, lo que supuso, verse
obligado a abandonar el domicilio familiar, ya que las disputas con su padre
eran continuas, al no admitir que su único hijo comenzara a vestir, maquillarse
y comportarse como una hija más.
Así llegó a Madrid, un joven
de 18 años reciencumplidos, afeminado, bastante agraciado físicamente, con un
cuerpazo muy femenino, desenfadado y dispuesto a comerse el mundo, sin más
capital y bagaje que el descrito.
Enseguida entró en contacto
con el ambiente gay de Madrid, frecuentando los saraos y antros del barrio de
Chueca, donde no le fue difícil simpatizar con el entorno canalla del lugar,
porque cuando se maquillaba y transformaba en una exuberante femboy, llamaba extraordinariamente
la atención por su belleza y frescura.
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| Así era como trabajaba Carlota como camarera |
Comenzó a trabajar sirviendo
copas en uno de aquellos antros, donde además estaba obligado a exhibirse con
poca ropa y a provocar continuamente, para así atraer el interés de los
clientes, como hacían el resto de sus cuatro a seis compañer@s.
| Carlota atendiendo sexualmente al carnicero musulman |
Pronto conoció a un industrial
carnicero originario del norte de África, llamado Nader, con el que comenzó a
mantener una relación de afectividad, que le llevo a convivir en su propia casa,
junto a dos mujeres árabes que tenía el musulmán, atendiendo entre las tres, las
labores cotidianas de la casa y sexualmente al moro.
A los pocos meses de estar en
esta situación, el árabe falleció repentinamente de un infarto, haciéndose
cargo de las dos mujeres que tenía, un hermano más joven, que repudió a
Carlota, teniendo ésta que volver a buscarse su sustento acudiendo a locales de
ambiente, donde a cambio de cantidades de dinero, prestaba servicios de sexo, a
todo el que se lo solicitaba.
Harta de llevar esa vida y
habiendo quedado fascinada con la forma de vida sumisa, que había observado en
las mujeres del carnicero con el que convivió, empezó a entrar en páginas donde
escuelas de sisificación, ofrecían enseñanzas para convertir chicos en unas
auténticas mujeres, a las que posibilitarían relaciones con hombres musulmanes.
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| Con imagenes como esta se comenzó a dar a conocer en internet |
Sus actividades en internet, su
página de inicio y sus apariciones en varios foros donde mostraba sus
inclinaciones sumisas y fantasías travesti, fueron rastreadas por páginas
dedicadas a reclutar chicos occidentales, para someterlos a un proceso de
feminización y conversión al islam, por lo que no tardaron en ponerse en
contacto directamente con Carlota, la que no dudo en aceptar la propuesta que
le hacían e ingresó en una escuela de feminización denominada “sissy study”,
con sucursal en Barcelona.
Llego a la ciudad condal y al
lugar donde se hallaba ubicada la escuela, en un enorme edificio ocupado por el
centro de enseñanza de sissy´s. Lo primero que hicieron al llegar es pasar por
la oficina de filiación donde entregaron todas sus pertenencias, incluido el
teléfono móvil y su documentación.
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| Maquillada y vestida para comenzar su feminización |
Una vez bañadas y depiladas empezó
su feminización, primero las maquillaron, les pusieron un diminuto tanga y
sujetador, unos transparentes pantalones árabes, para cubrir el pelo y la cabeza
un velo hasta la cintura aproximadamente, llamado hiyab. Vestidas de esta
forma, las doce chicas que componían el curso, bajaron todas al salón donde la
directora les dijo:
-Desde este instante vais a
comenzar a aprender como ser mujeres sissy´s, dispuestas siempre para ser
amantes, esposas, concubinas de hombres alfa que deseen usaros y convertiros,
en sus depósitos para deslechar sus vergas. Desde este momento olvidaros de que
un día fuiste varones y por supuesto, convenceros que sois mujeres sumisas y
servidoras de los hombres, quienes podrán hacer con vosotras lo que deseen, lo
que ellos quieran, puesto que sois seres inferiores. Aprenderéis sin rechistar
todas las técnicas y todas las practicas necesarias a tal fin, la que mejor las
realice se les reconocerá su éxito y las que peor, serán castigadas, para que
pongan el interés y el ahínco pertinente, que culmine con su entera educación
como marica al servicio de un hombre. Cada una estará asignada a un grupo de
cuatro chicas y cada grupo a una de las tres monitoras llamadas Sandra, Justine
y Mónica. DISCIPLINA OBEDIENCIA Y SUMISION, son las máximas que siembre deben
imperar en vuestra voluntad.
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| Sissys en proceso de feminización y esclavitud |



















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