lunes, 2 de febrero de 2026

EL PLACER DE UNA AMA.

 

Esclava castigada por su ama.

Son muchas las amas, que van al mercado a comprar una chica esclava para su satisfacción personal y también para alardear que tiene una sirvienta a su servicio, de la que puede disponer a su antojo.

Ir a un mercado y ver la mercancia que se expone en sus vitrinas, saber sus nombres, su edad y sus virtudes para el trabajo y para el sexo, es algo que vuelven locas a muchas mujeres, que se pueden permitir el lujo de comprar a una esclava sissy.
Esclava siempre a los pies de su ama.

La dueña, una vez que llega a su casa con su esclava, le gusta domarla a su capricho y desde el primer momento, le enseña a la mujer comprada como si fuera una potra en doma, cuales son sus obligaciones, de qué ha de ocuparse diariamente, cuál es su posición simpre inferior a los pies de su ama y sobre todo, desde el punto de vista sexual, le hace saber que es una cosa con la que podrán jugar su sueña y cuantos otras personas amigas o extraños su ama quiera.

Esclava siendo exhibida y masturbada por su ama.

Hay propietarios de esclavas que son dueños de mas de una esclava, formando con ellas lo que se llama una cuadra y las exhibe y alquila, prostituyéndolas bien entre sus amistades, o incluso, mendiente llamadas en medios de difusión.
Esclava con collar a los pies de su ama.

Salir a visitar a una amiga y llevar tu esclava acollarada, osea prendida a tu disposición de u collar de los que se utilizan a modo de perrita, es toda una señal de privilegio y poderío. Y si encima llegas a casa de tu amistad y comienzas a dar ornedes a tu esclava, la cual obedece de forma inmediata y al pie de la letra, además de ser una prueba de tu altura social, sirve de distración y deja alucinando a todos los que asisten a la reunión, quienes saldrán de allí, con la ilusión de comprarse una esclava sissy.

Esclavas en una escena lasciva.

Si a la reunión van dos o más esclavas sissys a la que ordenar, el espectáculo está asegurado, puesto que puedes ordenarle que entre ellas se metan mano, convirtiéndose el cumplimiento sumiso de lo mandado, en un espectáculo sexual inesperado y sin freno.

Marlen esclava masturbándose por orden de su ama.





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