miércoles, 22 de octubre de 2025

CARLOTA III: Primeras lecciones en la escuela de sissy´s

 

Carlota recién llegada a la escuela de Sissy´s

Como ya dejé dicho en el capítulo anterior, nos repartieron en varios grupos de cuatro chicas, entre las diferentes monitoras. Yo fui adjudicada a la monitora Sandra, junto a tres chicas más Yolanda, Sara y Ester. Nada más llegar a nuestra habitación Sandra nos comenzó a aleccionar. Enseguida nos hizo bajar el pantalón árabe transparente que llevábamos puestos y nos hizo poner a todas sobre el sofá, ofreciendo nuestro culo y reposando los brazos en el respaldar del mismo. Tras lubricar nuestro agujerito, fue introduciéndonos un plug anal de acero, en cada una de nuestras vaginas mariquitas. Lo que particularmente a mí, me produjo al principio cierto malestar, pero una vez bien introducido, me hacía sentir un gran placer cuando me movía y andaba.

Carlota una vez que la monitora le introdujo el plug

Sandra acto seguido nos dijo:

-Verdad que estáis plenas con lo que os he introducido en vuestro culo, pues es para que desde este instante sepáis que en toda relación siempre seréis una hembra. Y para terminar con vuestra castración, poneros de pie y dejar que vea vuestras pequeñas verguitas.

Carlota hace las tareas con el plug en su culito.

Así procedimos las cuatro abandonando el sofá y poniéndonos de pie delante del mismo, comprobando la monitora Sandra, como alguna, por ejemplo yo, había desarrollado su picha, como consecuencia del placer que le estaba ofreciendo el plug que acababa de recibir.

A las tres que habíamos envelado levemente, nos dio una bolsa con hielo envuelta en un trapo y nos ordenó, que las presionáramos sobre nuestras vergas calientes, hasta que se encogieran al máximo con el frio del hielo, mientras ella, ponía una jaula metálica de castidad a Sara, la única que no se le había empezado a poner dura. Cuando las pijas de nosotras tres, estaban flácidas y pequeñísimas, la monitora, comenzó a encerrar, una por una, en aquellas diminutas jaulas, para anular por completo cualquier posible erección por nuestra parte.

Carlota friega el suelo de rodillas

-Una sissy no tiene pene, por eso siempre permaneceréis con vuestra picha enjaulada, hasta que la misma se haga diminuta y parezca casi una vagina de verdad -dijo la monitora y añadió- una sissy tiene el deber de complacer, adorar y servir a los hombres, de forma sumisa y obediente, repito, una sissy no tiene pene, solo tiene agujeros para ser penetrada y usada, siendo ello lo que más ama, lo que más anhela, siempre seréis las hembras en toda relación, convenceros que habéis nacido para ser putas al servicio de los hombres, cada día deberéis tratar de estar más bellas y más femeninas para atraer a los machos, entrenareis vuestro culo mariquita para que siempre esté dispuesto a satisfacer a los hombres que lo requieran, siendo vuestro culo vuestra fuente de placer, el cual tendréis limpio y dispuestos siempre, adoraréis las verga de vuestros machos y su semen será vuestra recompensa, las mariquitas como vosotras, no tienen voz ni voto y seréis las encargadas de las tareas del hogar. Estas máximas las iremos repitiendo a lo largo del curso, para que se os queden bien grabadas. Ahora coger aquellos cubos y poneros a fregar el piso de rodillas, como les gusta a los hombres que hagamos esta tarea, para apreciar vuestra docilidad y vuestros culos expuestos mientras trabajáis. Ahhh… y mover vuestro culo mientras fregáis.

Carlota friega el suelo de rodillas y mueve el culo

Las cuatro fuimos hasta donde estaban los cubos y ocupando los trozos de piso que nos iba adjudicando Sandra la monitora. Arrodilladas como nos había ordenado, comenzamos a fregar el suelo bajo su atenta supervisión, la que nos iba corrigiendo a cada momento, utilizando la fusta que había cogido en su mano o incluso como me hizo a mí, dándome un puntapié en el culo, diciendo:

-La putita ésta no se ha enterado…, mueve el culo, cerda…- momento en que me propino la patada, que hizo que diera un fuerte chillido, al sentir como con la presión se introducía de manera violenta el plug que llevaba puesto, añadiendo- ¿a qué te ha gustado, como te he pateado tu culo de guarra y como has notado en tus entrañas, el dildo que llevas puesto? … contesta guarra…

Carlota tras ser pateada por la instructora

- -respondí sorprendida y asustada, pese a lo cual, arreándome un fuerte fustazo en mi culo, respondió Sandra.

-Se dice sí mi ama…, ¿te has enterado? Siempre deberéis de responder con sumisión y respeto, contestando sí mi ama o sí mi amo… ¿enteradas?

Todas al unísono contestamos: Sí mi ama.

Así estuvimos más de una hora sacando lustre a aquel suelo, hasta que la monitora nos puso a realizar otra actividad.

Carlota comienza a ser enseñada a mamar pollas

Esta consistía en, una vez arrodilladas frente a una pared, lamer y mamar unos dildos que se hallaban pegados en dicha pared, con el fin de que aprendiéramos como teníamos que realizar nuestra labor de mamonas al servicio de un macho.

Carlota comienza besando aquella polla de plastico
-Arrodillaos frente a esas pollas que tenéis en la pared a la misma altura que encontrareis las que os ofrezcan vuestros amos, comenzar a mamar y lamer despacito -nos ordeno la instructora y continuo diciéndonos- despacito y suavemente, sacar vuestras lenguas de perras y lamer como lamen las perras, así…, así…, es como les encanta a los hombres que sus furcias le coman sus pollas, ahora, tratar de introducir esos pollones en vuestras boquitas de fulanas, de forma suave, despacito, sin que los dientes rocen para nada en el prepucio, solo vuestras lenguas debidamente salivadas deben rozar esa rica carne que tenéis en vuestras bocas, así muy bien…, que buenas mamonas sois las cuatro, parece que lo habéis hecho antes, seguro que sí…

Carlota lame con su lengua como si fuera una perrita
Estuvimos más de media hora comiéndonos aquellos vergajos descomunales que habían pegados a la pared, llegando incluso Sandra a cogernos de nuestras nucas o cabezas y a presionar, hasta llegar a notar aquellas vergas de goma, taponar nuestras gargantas y provocarnos arcadas. A las que bajaban la intensidad mamatoria, Sandra les daba fuertes fustazos para que pusiera el celo pertinente.

Carlota con toda la polla dentro de su boca por indicación de la monitora

Así estuvimos hasta que la monitora decidió que cambiáramos la actividad y nos fue sacando, una por una, los dildos que nos había introducido con anterioridad.

Carlota a punto de ser penetrada por primera vez por un dildo de pared

Una vez nos lubricamos bien nuestras vaginas mariquitas por indicación de la monitora, ésta nos fue ayudando a introducir lentamente aquellos falos descomunales en nuestras rajitas, hasta que estuvimos las cuatro, totalmente espetadas por nuestros coños. En este instante Sandra la instructora, comenzó a darnos consejos de como teníamos que satisfacer a nuestros futuros machos, diciendo:

Carlota, por orden de la monitora se mete el dildo

-Satisfechas…, verdad que estáis satisfechas teniendo dentro de vuestro coño la verga de un buen macho…, pues por eso tenéis que moveros despacito para darle gusto a él, mover vuestros coños de un lado a otro y luego de adelante atrás, hasta notar la verga como se introduce, como si fuera un puñal en las entrañas de vuestros coños, así…, así…, esta forma de follar una verga moviendo el chocho a los lados y de delante hacia detrás, es lo que se llama matarse una solita, pues así eres tú la que follas, tu hombre está quieto recibiendo gusto de su perra, así…, así…, dejar que casi salga el prepucio al exterior y volverlo a recibir introduciéndolo nuevamente dentro de vuestros coños, verdad que os gusta…, pues a vuestros amos les gustara aún más que estéis trabajándoles sus vergas para darles placer. De vez en cuando deberéis dar un gritito o suspiro de placer manifestando lo que os gusta que os folle vuestro amo y preguntarles, sí les gusta como estáis follando.

Carlota, totalmente penetrada por indicación de la monitora

Sandra de vez en cuando, nos empujaba hacia donde estaba la verga, presionando nuestros hombros o nuestras caderas, para que se clavaran aquellos falos gruesos en nuestras carnes, o nos daba una fuerte nalgada con sus manos, provocando un quejido por nuestra parte, al notar el manotazo en nuestras nalgas y como aquellos tiburones, nos rompían por dentro. Así nos tuvo un buen rato, hasta que nos hizo parar, nos volvió a introducir los dildos y nos llevó a la sala de planchar. Allí nos quitó el sujetador a todas y nos puso en nuestros pezones una pinza en cada uno, para aprisionar los mismos y causarnos dolor, lo que hacía que algunas chilláramos como ratitas, por la presión de aquellas pinzas, las cuales iban unidas con una cadena.

Carlota aprende a planchar dejando ver su culo como le dijo la monitora

De esta manera, nos distribuyó a cada una delante de una tabla de planchar, las cuales tenían una altura más bien baja, que junto con los taconazos que llevábamos puestos, la situaban por debajo de nuestras caderas. Así comenzamos a planchar por orden de la instructora Sandra, la que nos dijo:

-Siempre que planchéis debéis de poner la tabla más bien baja, para que os veáis obligadas a doblar la cintura y así dejar vuestro culazo a disposición de vuestros amos, -momento en que Sandra comenzó a tirar de las cadenas que unían las pinzas que nos había puesto en nuestros pezones, para obligarnos a agachar nuestros torsos, añadiendo pese a los chillidos de dolor que dábamos- así de agachadas os quiero perras, no dejéis de planchar y de mover el culo mientras plancháis, así…, así se plancha…, así plancha una sissy mariquita como vosotras, para deleite de su macho.

Hasta que quedó planchada toda la ropa nos tuvo Sandra allí, pese a que estábamos las cuatro ya deslomadas, por la postura que debíamos de mantener mientras planchábamos.

Carlota en la cocina siendo enseñada a cocinar y limpiar

Tras ello, fuimos llevadas a la cocina, donde nos juntamos las doce chicas sissy que allí estábamos siendo aleccionadas y tras ponernos un delantal, comenzamos a ayudar y a aprender cómo debe cocinar una mujer musulmana, bajo la instrucción de una sissy marroquí llamada Hadifa. Durante todo el periodo de aprendizaje todos los días, dedicábamos un buen rato a aprender a cocinar, encargándonos incluso de servir los platos y de limpiar la cocina.

Carlota en la cocina donde le enseñan a cocinar y limpiar

Iban transcurriendo los días e íbamos adquiriendo conocimientos para desempeñar nuestras tareas de sumisas sissy´s. Los fines de semana pasábamos a desarrollar los conocimientos adquiridos en sesiones prácticas, entregándonos a satisfacer los placeres de hombres que, pagando una cantidad de dinero, tenían acceso a la academia y a estar con nosotras.

Pero eso, ya lo contaré en el relato siguiente, sólo diré que mi aplicación iba siendo valorada muy positivamente por las instructoras y ya me había propuesto, que continuaría para hacer un curso superior en Kenitra.

(continuará)


No hay comentarios:

Publicar un comentario