Cuando llegas recién comprada a tu nueva casa, todo es novedoso para ti. Quien te ha comprado, por regla general, te entrega al resto de personas de servicio de la casa, sí las hubiera, para que te laven y te acicalen. O en otro caso, te ordena que te duches y laves bien, te maquilles y te pongas el vestido de sirvienta que te haya preparado, y una vez así, tanto de una manera como de la otra, deberás comparecer y humillarte ante tu nuev@ am@, quien te dará las primeras y más básicas de las ordenes o instrucciones.
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