Cuando se desea vender una esclava, bien se lleva a un mercado de los que se suelen celebrar a lo largo del año, o bien, modernamente, se anuncia en páginas especializadas en internet.
En Internet, se ofrece a la esclava mediante la publicación de una serie de fotos, donde se trata de mostrar la calidad de la esclava a vender.
Se describe la educación que la esclava tiene, en cuanto a las tareas de la casa que sabe desarrollar y de lo obediente y sumisa, que se muestra cuando se le da una orden.
Igualmente se suele describir su habilidad en la cama, ofreciéndose una amplia información de aquellas practicas sexuales, que más domina y en las que más satisfacción da a quienes esten haciendo uso de ella.
Se suele ofrecer una amplia información grafica de la esclava que se ofrece y de la forma de comportarse que tiene la misma, tanto en la cama, como en las labores que se le ordenan.
También se informan a los posibles compradores, sobre el nivel de nobleza y humillación que muestra la esclava, a la hora de llevar a cabo las ordenes conferidas.
Bien entendido, que siempre dicha venta ha de hacerse con el expreso consentimiento de la esclava, porque a ella le guste y desee participar en la venta de forma y manera voluntaria, decisión que deberá ser escrupulosamente observada, pudiendo la esclava en cualquier momento decidir, sí lo desea, lo contrario.






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