La inmensa mayoría de nosotras nos convertimos o nos convierten en sissys, debido a que el tamaño de nuestro pene es tan ridículo, que no sabemos o no podemos satisfacer y consolar a las mujeres. Por eso, prefieren o preferimos, convertirnos en una humilde y obediente zorrita esclava al servicio de una buena verga, que ser para siempre un desastre como hombre. Así enseguida, nuestros amos o amas, nos ponen una aparato en nuestro pene llamado chastity, para reducirlo aún más y hacerlo diminuto, para que se convierta en un simple testimonio de lo que antes fue nuestra masculinidad y además para evitar, que se dilate al ser usadas como esclavas por todo aquel que desee utilizarnos, en cualquier sentido.

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