miércoles, 22 de octubre de 2025

CARLOTA III: Primeras lecciones en la escuela de sissy´s

 

Carlota recién llegada a la escuela de Sissy´s

Como ya dejé dicho en el capítulo anterior, nos repartieron en varios grupos de cuatro chicas, entre las diferentes monitoras. Yo fui adjudicada a la monitora Sandra, junto a tres chicas más Yolanda, Sara y Ester. Nada más llegar a nuestra habitación Sandra nos comenzó a aleccionar. Enseguida nos hizo bajar el pantalón árabe transparente que llevábamos puestos y nos hizo poner a todas sobre el sofá, ofreciendo nuestro culo y reposando los brazos en el respaldar del mismo. Tras lubricar nuestro agujerito, fue introduciéndonos un plug anal de acero, en cada una de nuestras vaginas mariquitas. Lo que particularmente a mí, me produjo al principio cierto malestar, pero una vez bien introducido, me hacía sentir un gran placer cuando me movía y andaba.

Carlota una vez que la monitora le introdujo el plug

Sandra acto seguido nos dijo:

-Verdad que estáis plenas con lo que os he introducido en vuestro culo, pues es para que desde este instante sepáis que en toda relación siempre seréis una hembra. Y para terminar con vuestra castración, poneros de pie y dejar que vea vuestras pequeñas verguitas.

Carlota hace las tareas con el plug en su culito.

Así procedimos las cuatro abandonando el sofá y poniéndonos de pie delante del mismo, comprobando la monitora Sandra, como alguna, por ejemplo yo, había desarrollado su picha, como consecuencia del placer que le estaba ofreciendo el plug que acababa de recibir.

A las tres que habíamos envelado levemente, nos dio una bolsa con hielo envuelta en un trapo y nos ordenó, que las presionáramos sobre nuestras vergas calientes, hasta que se encogieran al máximo con el frio del hielo, mientras ella, ponía una jaula metálica de castidad a Sara, la única que no se le había empezado a poner dura. Cuando las pijas de nosotras tres, estaban flácidas y pequeñísimas, la monitora, comenzó a encerrar, una por una, en aquellas diminutas jaulas, para anular por completo cualquier posible erección por nuestra parte.

Carlota friega el suelo de rodillas

-Una sissy no tiene pene, por eso siempre permaneceréis con vuestra picha enjaulada, hasta que la misma se haga diminuta y parezca casi una vagina de verdad -dijo la monitora y añadió- una sissy tiene el deber de complacer, adorar y servir a los hombres, de forma sumisa y obediente, repito, una sissy no tiene pene, solo tiene agujeros para ser penetrada y usada, siendo ello lo que más ama, lo que más anhela, siempre seréis las hembras en toda relación, convenceros que habéis nacido para ser putas al servicio de los hombres, cada día deberéis tratar de estar más bellas y más femeninas para atraer a los machos, entrenareis vuestro culo mariquita para que siempre esté dispuesto a satisfacer a los hombres que lo requieran, siendo vuestro culo vuestra fuente de placer, el cual tendréis limpio y dispuestos siempre, adoraréis las verga de vuestros machos y su semen será vuestra recompensa, las mariquitas como vosotras, no tienen voz ni voto y seréis las encargadas de las tareas del hogar. Estas máximas las iremos repitiendo a lo largo del curso, para que se os queden bien grabadas. Ahora coger aquellos cubos y poneros a fregar el piso de rodillas, como les gusta a los hombres que hagamos esta tarea, para apreciar vuestra docilidad y vuestros culos expuestos mientras trabajáis. Ahhh… y mover vuestro culo mientras fregáis.

Carlota friega el suelo de rodillas y mueve el culo

Las cuatro fuimos hasta donde estaban los cubos y ocupando los trozos de piso que nos iba adjudicando Sandra la monitora. Arrodilladas como nos había ordenado, comenzamos a fregar el suelo bajo su atenta supervisión, la que nos iba corrigiendo a cada momento, utilizando la fusta que había cogido en su mano o incluso como me hizo a mí, dándome un puntapié en el culo, diciendo:

-La putita ésta no se ha enterado…, mueve el culo, cerda…- momento en que me propino la patada, que hizo que diera un fuerte chillido, al sentir como con la presión se introducía de manera violenta el plug que llevaba puesto, añadiendo- ¿a qué te ha gustado, como te he pateado tu culo de guarra y como has notado en tus entrañas, el dildo que llevas puesto? … contesta guarra…

Carlota tras ser pateada por la instructora

- -respondí sorprendida y asustada, pese a lo cual, arreándome un fuerte fustazo en mi culo, respondió Sandra.

-Se dice sí mi ama…, ¿te has enterado? Siempre deberéis de responder con sumisión y respeto, contestando sí mi ama o sí mi amo… ¿enteradas?

Todas al unísono contestamos: Sí mi ama.

Así estuvimos más de una hora sacando lustre a aquel suelo, hasta que la monitora nos puso a realizar otra actividad.

Carlota comienza a ser enseñada a mamar pollas

Esta consistía en, una vez arrodilladas frente a una pared, lamer y mamar unos dildos que se hallaban pegados en dicha pared, con el fin de que aprendiéramos como teníamos que realizar nuestra labor de mamonas al servicio de un macho.

Carlota comienza besando aquella polla de plastico
-Arrodillaos frente a esas pollas que tenéis en la pared a la misma altura que encontrareis las que os ofrezcan vuestros amos, comenzar a mamar y lamer despacito -nos ordeno la instructora y continuo diciéndonos- despacito y suavemente, sacar vuestras lenguas de perras y lamer como lamen las perras, así…, así…, es como les encanta a los hombres que sus furcias le coman sus pollas, ahora, tratar de introducir esos pollones en vuestras boquitas de fulanas, de forma suave, despacito, sin que los dientes rocen para nada en el prepucio, solo vuestras lenguas debidamente salivadas deben rozar esa rica carne que tenéis en vuestras bocas, así muy bien…, que buenas mamonas sois las cuatro, parece que lo habéis hecho antes, seguro que sí…

Carlota lame con su lengua como si fuera una perrita
Estuvimos más de media hora comiéndonos aquellos vergajos descomunales que habían pegados a la pared, llegando incluso Sandra a cogernos de nuestras nucas o cabezas y a presionar, hasta llegar a notar aquellas vergas de goma, taponar nuestras gargantas y provocarnos arcadas. A las que bajaban la intensidad mamatoria, Sandra les daba fuertes fustazos para que pusiera el celo pertinente.

Carlota con toda la polla dentro de su boca por indicación de la monitora

Así estuvimos hasta que la monitora decidió que cambiáramos la actividad y nos fue sacando, una por una, los dildos que nos había introducido con anterioridad.

Carlota a punto de ser penetrada por primera vez por un dildo de pared

Una vez nos lubricamos bien nuestras vaginas mariquitas por indicación de la monitora, ésta nos fue ayudando a introducir lentamente aquellos falos descomunales en nuestras rajitas, hasta que estuvimos las cuatro, totalmente espetadas por nuestros coños. En este instante Sandra la instructora, comenzó a darnos consejos de como teníamos que satisfacer a nuestros futuros machos, diciendo:

Carlota, por orden de la monitora se mete el dildo

-Satisfechas…, verdad que estáis satisfechas teniendo dentro de vuestro coño la verga de un buen macho…, pues por eso tenéis que moveros despacito para darle gusto a él, mover vuestros coños de un lado a otro y luego de adelante atrás, hasta notar la verga como se introduce, como si fuera un puñal en las entrañas de vuestros coños, así…, así…, esta forma de follar una verga moviendo el chocho a los lados y de delante hacia detrás, es lo que se llama matarse una solita, pues así eres tú la que follas, tu hombre está quieto recibiendo gusto de su perra, así…, así…, dejar que casi salga el prepucio al exterior y volverlo a recibir introduciéndolo nuevamente dentro de vuestros coños, verdad que os gusta…, pues a vuestros amos les gustara aún más que estéis trabajándoles sus vergas para darles placer. De vez en cuando deberéis dar un gritito o suspiro de placer manifestando lo que os gusta que os folle vuestro amo y preguntarles, sí les gusta como estáis follando.

Carlota, totalmente penetrada por indicación de la monitora

Sandra de vez en cuando, nos empujaba hacia donde estaba la verga, presionando nuestros hombros o nuestras caderas, para que se clavaran aquellos falos gruesos en nuestras carnes, o nos daba una fuerte nalgada con sus manos, provocando un quejido por nuestra parte, al notar el manotazo en nuestras nalgas y como aquellos tiburones, nos rompían por dentro. Así nos tuvo un buen rato, hasta que nos hizo parar, nos volvió a introducir los dildos y nos llevó a la sala de planchar. Allí nos quitó el sujetador a todas y nos puso en nuestros pezones una pinza en cada uno, para aprisionar los mismos y causarnos dolor, lo que hacía que algunas chilláramos como ratitas, por la presión de aquellas pinzas, las cuales iban unidas con una cadena.

Carlota aprende a planchar dejando ver su culo como le dijo la monitora

De esta manera, nos distribuyó a cada una delante de una tabla de planchar, las cuales tenían una altura más bien baja, que junto con los taconazos que llevábamos puestos, la situaban por debajo de nuestras caderas. Así comenzamos a planchar por orden de la instructora Sandra, la que nos dijo:

-Siempre que planchéis debéis de poner la tabla más bien baja, para que os veáis obligadas a doblar la cintura y así dejar vuestro culazo a disposición de vuestros amos, -momento en que Sandra comenzó a tirar de las cadenas que unían las pinzas que nos había puesto en nuestros pezones, para obligarnos a agachar nuestros torsos, añadiendo pese a los chillidos de dolor que dábamos- así de agachadas os quiero perras, no dejéis de planchar y de mover el culo mientras plancháis, así…, así se plancha…, así plancha una sissy mariquita como vosotras, para deleite de su macho.

Hasta que quedó planchada toda la ropa nos tuvo Sandra allí, pese a que estábamos las cuatro ya deslomadas, por la postura que debíamos de mantener mientras planchábamos.

Carlota en la cocina siendo enseñada a cocinar y limpiar

Tras ello, fuimos llevadas a la cocina, donde nos juntamos las doce chicas sissy que allí estábamos siendo aleccionadas y tras ponernos un delantal, comenzamos a ayudar y a aprender cómo debe cocinar una mujer musulmana, bajo la instrucción de una sissy marroquí llamada Hadifa. Durante todo el periodo de aprendizaje todos los días, dedicábamos un buen rato a aprender a cocinar, encargándonos incluso de servir los platos y de limpiar la cocina.

Carlota en la cocina donde le enseñan a cocinar y limpiar

Iban transcurriendo los días e íbamos adquiriendo conocimientos para desempeñar nuestras tareas de sumisas sissy´s. Los fines de semana pasábamos a desarrollar los conocimientos adquiridos en sesiones prácticas, entregándonos a satisfacer los placeres de hombres que, pagando una cantidad de dinero, tenían acceso a la academia y a estar con nosotras.

Pero eso, ya lo contaré en el relato siguiente, sólo diré que mi aplicación iba siendo valorada muy positivamente por las instructoras y ya me había propuesto, que continuaría para hacer un curso superior en Kenitra.

(continuará)


sábado, 4 de octubre de 2025

CARLOTA II: Se acepta como marica e ingresa en escuela de Sissy´s

 

Carlota al cumplir 18 años

Carlos es un chico que nació y se crio, en el barrio humilde del Cabañal de la ciudad de Valencia. Desde que era un crío, tuvo claro que la naturaleza no había acertado con él, puesto que desde siempre sintió y actuó como si fuera una niña.

Ya en los primeros años de su pubertad, notó como sus instintos y sus deseos eran femeninos, gustándole compartir todo lo que oliera a mujer y por supuesto, perdía el sentido por los chicos machos de su barrio, lo que le trajo muchos problemas, pues no era comprendido por algunos y lo más principal, era odiado por su padre, ya que las ilusiones que éste tenía con el único niño de la casa, se vieron frustradas.

Carlota se sentía mujer desde siempre

Al cumplir 18 años, Carlos dio rienda suelta a su feminidad, exteriorizándola, viviéndola a tope y trabajándola para convertirse en una verdadera mujer, lo que supuso, verse obligado a abandonar el domicilio familiar, ya que las disputas con su padre eran continuas, al no admitir que su único hijo comenzara a vestir, maquillarse y comportarse como una hija más.

Así llegó a Madrid, un joven de 18 años reciencumplidos, afeminado, bastante agraciado físicamente, con un cuerpazo muy femenino, desenfadado y dispuesto a comerse el mundo, sin más capital y bagaje que el descrito.

Enseguida entró en contacto con el ambiente gay de Madrid, frecuentando los saraos y antros del barrio de Chueca, donde no le fue difícil simpatizar con el entorno canalla del lugar, porque cuando se maquillaba y transformaba en una exuberante femboy, llamaba extraordinariamente la atención por su belleza y frescura.

Así era como trabajaba Carlota como camarera

Comenzó a trabajar sirviendo copas en uno de aquellos antros, donde además estaba obligado a exhibirse con poca ropa y a provocar continuamente, para así atraer el interés de los clientes, como hacían el resto de sus cuatro a seis compañer@s.

Carlota atendiendo sexualmente al carnicero musulman

Pronto conoció a un industrial carnicero originario del norte de África, llamado Nader, con el que comenzó a mantener una relación de afectividad, que le llevo a convivir en su propia casa, junto a dos mujeres árabes que tenía el musulmán, atendiendo entre las tres, las labores cotidianas de la casa y sexualmente al moro.

A los pocos meses de estar en esta situación, el árabe falleció repentinamente de un infarto, haciéndose cargo de las dos mujeres que tenía, un hermano más joven, que repudió a Carlota, teniendo ésta que volver a buscarse su sustento acudiendo a locales de ambiente, donde a cambio de cantidades de dinero, prestaba servicios de sexo, a todo el que se lo solicitaba.

Harta de llevar esa vida y habiendo quedado fascinada con la forma de vida sumisa, que había observado en las mujeres del carnicero con el que convivió, empezó a entrar en páginas donde escuelas de sisificación, ofrecían enseñanzas para convertir chicos en unas auténticas mujeres, a las que posibilitarían relaciones con hombres musulmanes.

Con imagenes como esta se comenzó a dar a conocer en internet

Sus actividades en internet, su página de inicio y sus apariciones en varios foros donde mostraba sus inclinaciones sumisas y fantasías travesti, fueron rastreadas por páginas dedicadas a reclutar chicos occidentales, para someterlos a un proceso de feminización y conversión al islam, por lo que no tardaron en ponerse en contacto directamente con Carlota, la que no dudo en aceptar la propuesta que le hacían e ingresó en una escuela de feminización denominada “sissy study”, con sucursal en Barcelona.

Llego a la ciudad condal y al lugar donde se hallaba ubicada la escuela, en un enorme edificio ocupado por el centro de enseñanza de sissy´s. Lo primero que hicieron al llegar es pasar por la oficina de filiación donde entregaron todas sus pertenencias, incluido el teléfono móvil y su documentación.

Maquillada y vestida para comenzar su feminización

Una vez bañadas y depiladas empezó su feminización, primero las maquillaron, les pusieron un diminuto tanga y sujetador, unos transparentes pantalones árabes, para cubrir el pelo y la cabeza un velo hasta la cintura aproximadamente, llamado hiyab. Vestidas de esta forma, las doce chicas que componían el curso, bajaron todas al salón donde la directora les dijo:

-Desde este instante vais a comenzar a aprender como ser mujeres sissy´s, dispuestas siempre para ser amantes, esposas, concubinas de hombres alfa que deseen usaros y convertiros, en sus depósitos para deslechar sus vergas. Desde este momento olvidaros de que un día fuiste varones y por supuesto, convenceros que sois mujeres sumisas y servidoras de los hombres, quienes podrán hacer con vosotras lo que deseen, lo que ellos quieran, puesto que sois seres inferiores. Aprenderéis sin rechistar todas las técnicas y todas las practicas necesarias a tal fin, la que mejor las realice se les reconocerá su éxito y las que peor, serán castigadas, para que pongan el interés y el ahínco pertinente, que culmine con su entera educación como marica al servicio de un hombre. Cada una estará asignada a un grupo de cuatro chicas y cada grupo a una de las tres monitoras llamadas Sandra, Justine y Mónica. DISCIPLINA OBEDIENCIA Y SUMISION, son las máximas que siembre deben imperar en vuestra voluntad.

Sissys en proceso de feminización y esclavitud


viernes, 3 de octubre de 2025

CARLOTA I: En la escuela de Sissy´s y destino Oriente.

 

Carlota llega al centro de entranamiento sissy

Entre los musulmanes pertenecientes a familias distinguidas, tener en casa un chico joven con rasgos y comportamientos femeninos o afeminados, es una costumbre, es una tradición ancestral desde lo más profundo de los tiempos, que se ha mantenido hasta nuestros días.

Carlota recién llegada es examinada por su instructor

Estos chicos femeninos o feminizados, han sido utilizados siempre para atender las tareas domésticas en suntuosas casas o palacios, donde eran encargados de asistir o acompañar al dueño de la casa, a sus esposas, hijos o familiares, ocupándose incluso en ocasiones de trabajos de organización y administración de las propiedades familiares. El miembro principal de la familia, solía, a veces, dar a estas mujeres especiales, la consideración de una especie de concubina afeminada, mediante la celebración de un contrato formalmente asimilado al matrimonio.

Carlota es sobada al extremo por su entrenador
Muchos de estos varones afeminados, igualmente son ocupados para alegrar y amenizar festejos en fastuosas mansiones, con sus bailes y servidumbre, en cuyas celebraciones también podían llegar a ser ofrecidos como sirvientes sexuales para satisfacer al anfitrión del evento o a sus invitados.

La provisión de estos chicos femeninos se llevó a cabo siempre, contactando con aquellas familias de escasos recursos, en cuyo seno se tenía conocimiento de la existencia de algún individuo con estas características, o recurriendo a los mercados donde eran ofrecidos, esclavos amanerados o afeminados resultado de algún botín fruto de alguna refriega bélica, ataque a otros pueblos enemigos o alguna ocupación de otros territorios.

En estos lugares, los potentados buscaban con empeño, pagando buenas cantidades por ellos, individuos con rasgos y comportamientos de mujer o a aquellos otros que, por su débil y delicada forma de actuar, eran considerados más proclives, para poder asimilar fácilmente, las correspondientes técnicas de feminización aplicadas para convertirlos en casi seres femeninos, a fin de emplearlos en sus casas.

De esta forma se convirtió en un artículo de ostentación, al ser considerado más rico, aquel que tuviera un mayor número de afeminados a su servicio.

Carlota recibe la primera clase para convertise en sissy

Además de las labores que anteriormente se han dejado descritas, estos seres masculinos feminizados, eran muy demandados para atender y servir a las esposas, hijas o concubinas de los sultanes y emires en sus harenes o serrallos, encargándose de limpiar, cocinar, lavar, planchar y auxiliar a sus señoras en el baño y en el acicalamiento de sus cuerpos para presentarse bellas, teniendo la confianza férrea de sus amos, ya que la mayoría habían sido castrados y sometidos a un severo proceso de feminización o en otro caso, estaba constatada su incapacidad física de reaccionar como hombres, ante la presencia de las mujeres a las que debían servir. En el aspecto sexual, estos chicos con apariencia totalmente femenina, eran utilizados además de por los propios señores propietarios de aquellas casas, por los jefes y soldados que velaban por la seguridad de los apartamentos donde vivían las mujeres.

Carlota siendo adiestrada sobre el sitio que ha de ocupar
Así se fue manteniendo esta costumbre a lo largo del tiempo, acomodándose a las
sociedades de cada época, hasta llegar a nuestros días, en que la costumbre se fue modernizando, pasándose a utilizar los nuevos medios que ofrece la sociedad actual, como los informáticos e internet, para tener atendida la demanda y el suministro de chicos mariquitas o feminizados.

De esta forma, desde los territorios donde se halla enraizada esta costumbre, se comenzó a prestar atención a través de las redes sociales en internet, a aquellos jóvenes occidentales que mostraban su interés sobre la forma de vida de las mujeres musulmanas, sus costumbres y lugar que ocupan en la sociedad, su sumisión a los hombres, jóvenes, que además, revelaban su fascinación por la utilización de prendas y vestidos femeninos orientales, como velos transparentes u opacos, hiyab, niquab o burka, y evidenciaban su deseo a ser feminizadas e islamizadas.

Carlota siendo dilatada con un dildo 

Atendiendo al deseo de innumerables jóvenes occidentales de convertirse en mujeres feminizadas en países de oriente medio y norte de África, páginas de internet especializadas, comenzaron a buscar objetivos potenciales a través de las redes, pasando a estudiar las circunstancias particulares de cada uno de estos chicos, con deseos femeninos y a tratar de atraerlos, para educarlos y convertirlos en bellas mujeres, que sirvieran para atender el nicho de demanda de mariquitas, que reclamaban dichos países.

De esta forma, empezaron a aparecer páginas web, cuyo objetivo primordial era el lograr la feminización más completa de chicos, interesados en convertirse en femeninas y bellas sissy´s, teniendo como objetivo, satisfacer a machos alfa musulmanes.

Vagina marica de Carlota y el dildo que la penetra
Estos sitios web, a los chicos que consideraban más idóneos y destacados, tras la
formación femenina básica online, les ofrecían la facilidad de poder llevar a la práctica lo aprendido, de forma presencial en academias o escuelas, que fueron creadas a tal fin, donde los chicos en un periodo de dos o tres semanas, son instruidos y educados en sus modos y sus formas, para tras el intenso adiestramiento, pasar a comportarse como mujeres auténticas.

En estos cursos, se les adiestra en cómo realizar con destreza las tareas que se realizan en un hogar y en una familia, a estar siempre bien depiladas, a vestirse elegantemente y a andar sobre zapatos de tacón de forma experimentada, a auto maquillarse para poder exhibir mejor su belleza y sobre todo, a saber comportarse en todo momento, como una mujer muy femenina y sumisa ante los hombres.

A Carlota cada vez le aplican un dildo de mayor dimensión

Las instructoras de estas escuelas de formación femenina, evalúan de manera continua los progresos que en el aprendizaje, van mostrando sus discípulas. En los últimos días de estos cursos formativos, las alumnas que superan todas y cada una de las pruebas a las que son sometidas, pasan a realizar prácticas de lo aprendido, en sesiones reales, donde tienen que relacionarse con hombres muy masculinos, perfectamente seleccionados, que las tratan y usan como serán tratadas en la vida real, vida real y costumbres, que ellas mismas voluntariamente eligen, encargándose los propios centros, sí la chica feminizada lo solicita, de buscarles  hombres o mujeres, con los que poder seguir desarrollando su relación y aprendizaje, una vez abandonen la escuela.

Carlota arrodillada para hacer una mamada
Carlota recibe la leche de su amo
A los chicos feminizados que superan con mejor puntuación el curso, se les ofrece por si
les interesa, poder continuar su enseñanza en un centro superior, para lo cual deberán prestar su consentimiento por
escrito, momento en que perderían toda autonomía como chico, comenzando a ser tratadas como auténticas mujeres sissy´s y serían enviadas a un centro de alto rendimiento en Kenitra, donde desarrollarían su interés por vestir y comportarse como mujeres musulmanas, aprendiendo sus costumbres y sus tradiciones, les enseñan su idioma, su religión, posición social que ocupan, en definitiva, las convierten en mujeres totalmente islamizadas, sumisas a un hombre rico musulmán, a fin de tratar de llegar a adquirir la condición de esposa o concubina.
Carlota usa ya hiyab y túnica musulmana

En el siguiente relato, se describirá como un chico joven llamado Carlota, atraído por su afán de convertirse en mujer de un rico musulmán y de llegar a ser su esposa fiel y sumisa, se interesa por realizar estos cursos, no importándole para nada tomar rumbo a Kenitra.

Carlota entregada a los caprichos de su amo.
Carlota entregada a los caprichos de su amo




martes, 10 de diciembre de 2024

SILVIA, CASTIGADA.

Esta bella sissy esclava se llama Silvia, es propieda de la señora Adela. Es una sissy hormonada y con pecho. El año pasado, el dia de noche vieja, fue castigada por su ama y tuvo que estar toda la noche así, en el water del palacete de su ama, limpiando de esta guisa, cada vez que un invitado o invitada, usaba dicho water. 

Una esclava es castigada por su ama, cuando se porta mal o cuando por capricho dicha ama lo desea, por algo le pertenece la esclava y es de su propiedad.
 

ESMERALDA, SISSY ESCLAVA LUCIENDO EL TRAJE NUEVO.

Se llama Esmeralda, es una sevillana sissy esclava de ama Adela, a la que exhibe y fotografía luciendo el traje de sirvienta de gala, con el que prestará sus servicios la esclava, en las prósimas fiestas navideñas. 

Esta esclava, es una de la potras que tiene la señora Adela en su cuadra. Tiene tres sissys esclavas más en su casa.
 

CAPRICHOS DE TU AMA.


 A veces, cuando estas desempeñando tu trabajo como sirvienta sissy, tu ama, para demostrar su poder sobre tí, para dejar patente que eres su esclava y puede hacer contigo lo que desee, te ordena y obliga a que adoptes posturas dificiles y humillantes, como por ejemplo, obligarte a que le beses los pies, tras servirle una taza de café. 

La esclava no tiene más remedio que agacharse, arrodillarse y proceder a besar su pie.

GINA: ESCLAVA SISSY OBEDIENTE Y SUMISA.

Gina, en una chica madrileña que, desde muy pequeña, estuvo atraída por todo lo femenino. Con 9 años, tomo prestado, un bikini rojo de su hermana y se lo puso, cuando se vio ante el espejo, Guillermo, que así era su nombre de niño, quedo totalmente sorprendi@ y extasiad@.

Le llamó tanto la atención aquella imagen débil y afeminada que vio, que jamás nunca pudo dejar de soñar con ser mujer.

Continuó utilizando aquella prenda de baño de su hermana, las que fue complementando con unas medias, collares, zapatos de tacón y maquillaje de su mamá.

Con el paso del tiempo se fue haciendo mayor y notó como su condición sexual, además de adoptar un carácter muy femenino, tendía a quererse mostrar y sentir, pasiva y sumisa, imaginando y representando ante aquel espejo, cuando se convertía en Gina, entregarse humillada a los caprichos y placeres de hombres y mujeres, que adoptaban roles de am@s, que abusaban de ella y la convertían en un juguete.

Hoy Gina, vio colmadas aquellas fantasías y desempeña su labor como sirvienta esclava en la casa de una familia de Madrid, encargándose de las tareas propias de su trabajo, como es el servicio, la limpieza y el orden del hogar, además de cumplir con todos los caprichos que su ama y amo les interesa.

He aquí unas fotos de Gina, donde se le ve disfrutar de su condición de sirvienta esclava.