viernes, 3 de octubre de 2025

CARLOTA I: En la escuela de Sissy´s y destino Oriente.

 

Carlota llega al centro de entranamiento sissy

Entre los musulmanes pertenecientes a familias distinguidas, tener en casa un chico joven con rasgos y comportamientos femeninos o afeminados, es una costumbre, es una tradición ancestral desde lo más profundo de los tiempos, que se ha mantenido hasta nuestros días.

Carlota recién llegada es examinada por su instructor

Estos chicos femeninos o feminizados, han sido utilizados siempre para atender las tareas domésticas en suntuosas casas o palacios, donde eran encargados de asistir o acompañar al dueño de la casa, a sus esposas, hijos o familiares, ocupándose incluso en ocasiones de trabajos de organización y administración de las propiedades familiares. El miembro principal de la familia, solía, a veces, dar a estas mujeres especiales, la consideración de una especie de concubina afeminada, mediante la celebración de un contrato formalmente asimilado al matrimonio.

Carlota es sobada al extremo por su entrenador
Muchos de estos varones afeminados, igualmente son ocupados para alegrar y amenizar festejos en fastuosas mansiones, con sus bailes y servidumbre, en cuyas celebraciones también podían llegar a ser ofrecidos como sirvientes sexuales para satisfacer al anfitrión del evento o a sus invitados.

La provisión de estos chicos femeninos se llevó a cabo siempre, contactando con aquellas familias de escasos recursos, en cuyo seno se tenía conocimiento de la existencia de algún individuo con estas características, o recurriendo a los mercados donde eran ofrecidos, esclavos amanerados o afeminados resultado de algún botín fruto de alguna refriega bélica, ataque a otros pueblos enemigos o alguna ocupación de otros territorios.

En estos lugares, los potentados buscaban con empeño, pagando buenas cantidades por ellos, individuos con rasgos y comportamientos de mujer o a aquellos otros que, por su débil y delicada forma de actuar, eran considerados más proclives, para poder asimilar fácilmente, las correspondientes técnicas de feminización aplicadas para convertirlos en casi seres femeninos, a fin de emplearlos en sus casas.

De esta forma se convirtió en un artículo de ostentación, al ser considerado más rico, aquel que tuviera un mayor número de afeminados a su servicio.

Carlota recibe la primera clase para convertise en sissy

Además de las labores que anteriormente se han dejado descritas, estos seres masculinos feminizados, eran muy demandados para atender y servir a las esposas, hijas o concubinas de los sultanes y emires en sus harenes o serrallos, encargándose de limpiar, cocinar, lavar, planchar y auxiliar a sus señoras en el baño y en el acicalamiento de sus cuerpos para presentarse bellas, teniendo la confianza férrea de sus amos, ya que la mayoría habían sido castrados y sometidos a un severo proceso de feminización o en otro caso, estaba constatada su incapacidad física de reaccionar como hombres, ante la presencia de las mujeres a las que debían servir. En el aspecto sexual, estos chicos con apariencia totalmente femenina, eran utilizados además de por los propios señores propietarios de aquellas casas, por los jefes y soldados que velaban por la seguridad de los apartamentos donde vivían las mujeres.

Carlota siendo adiestrada sobre el sitio que ha de ocupar
Así se fue manteniendo esta costumbre a lo largo del tiempo, acomodándose a las
sociedades de cada época, hasta llegar a nuestros días, en que la costumbre se fue modernizando, pasándose a utilizar los nuevos medios que ofrece la sociedad actual, como los informáticos e internet, para tener atendida la demanda y el suministro de chicos mariquitas o feminizados.

De esta forma, desde los territorios donde se halla enraizada esta costumbre, se comenzó a prestar atención a través de las redes sociales en internet, a aquellos jóvenes occidentales que mostraban su interés sobre la forma de vida de las mujeres musulmanas, sus costumbres y lugar que ocupan en la sociedad, su sumisión a los hombres, jóvenes, que además, revelaban su fascinación por la utilización de prendas y vestidos femeninos orientales, como velos transparentes u opacos, hiyab, niquab o burka, y evidenciaban su deseo a ser feminizadas e islamizadas.

Carlota siendo dilatada con un dildo 

Atendiendo al deseo de innumerables jóvenes occidentales de convertirse en mujeres feminizadas en países de oriente medio y norte de África, páginas de internet especializadas, comenzaron a buscar objetivos potenciales a través de las redes, pasando a estudiar las circunstancias particulares de cada uno de estos chicos, con deseos femeninos y a tratar de atraerlos, para educarlos y convertirlos en bellas mujeres, que sirvieran para atender el nicho de demanda de mariquitas, que reclamaban dichos países.

De esta forma, empezaron a aparecer páginas web, cuyo objetivo primordial era el lograr la feminización más completa de chicos, interesados en convertirse en femeninas y bellas sissy´s, teniendo como objetivo, satisfacer a machos alfa musulmanes.

Vagina marica de Carlota y el dildo que la penetra
Estos sitios web, a los chicos que consideraban más idóneos y destacados, tras la
formación femenina básica online, les ofrecían la facilidad de poder llevar a la práctica lo aprendido, de forma presencial en academias o escuelas, que fueron creadas a tal fin, donde los chicos en un periodo de dos o tres semanas, son instruidos y educados en sus modos y sus formas, para tras el intenso adiestramiento, pasar a comportarse como mujeres auténticas.

En estos cursos, se les adiestra en cómo realizar con destreza las tareas que se realizan en un hogar y en una familia, a estar siempre bien depiladas, a vestirse elegantemente y a andar sobre zapatos de tacón de forma experimentada, a auto maquillarse para poder exhibir mejor su belleza y sobre todo, a saber comportarse en todo momento, como una mujer muy femenina y sumisa ante los hombres.

A Carlota cada vez le aplican un dildo de mayor dimensión

Las instructoras de estas escuelas de formación femenina, evalúan de manera continua los progresos que en el aprendizaje, van mostrando sus discípulas. En los últimos días de estos cursos formativos, las alumnas que superan todas y cada una de las pruebas a las que son sometidas, pasan a realizar prácticas de lo aprendido, en sesiones reales, donde tienen que relacionarse con hombres muy masculinos, perfectamente seleccionados, que las tratan y usan como serán tratadas en la vida real, vida real y costumbres, que ellas mismas voluntariamente eligen, encargándose los propios centros, sí la chica feminizada lo solicita, de buscarles  hombres o mujeres, con los que poder seguir desarrollando su relación y aprendizaje, una vez abandonen la escuela.

Carlota arrodillada para hacer una mamada
Carlota recibe la leche de su amo
A los chicos feminizados que superan con mejor puntuación el curso, se les ofrece por si
les interesa, poder continuar su enseñanza en un centro superior, para lo cual deberán prestar su consentimiento por
escrito, momento en que perderían toda autonomía como chico, comenzando a ser tratadas como auténticas mujeres sissy´s y serían enviadas a un centro de alto rendimiento en Kenitra, donde desarrollarían su interés por vestir y comportarse como mujeres musulmanas, aprendiendo sus costumbres y sus tradiciones, les enseñan su idioma, su religión, posición social que ocupan, en definitiva, las convierten en mujeres totalmente islamizadas, sumisas a un hombre rico musulmán, a fin de tratar de llegar a adquirir la condición de esposa o concubina.
Carlota usa ya hiyab y túnica musulmana

En el siguiente relato, se describirá como un chico joven llamado Carlota, atraído por su afán de convertirse en mujer de un rico musulmán y de llegar a ser su esposa fiel y sumisa, se interesa por realizar estos cursos, no importándole para nada tomar rumbo a Kenitra.

Carlota entregada a los caprichos de su amo.
Carlota entregada a los caprichos de su amo




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