La primera vez que participas en una subasta como esclava, es algo que
nunca olvidaras. Aconsejo a las chicas que estén interesadas a que tan pronto
se enteren de alguna participen en ellas. Es difícil enterarse porque suelen organizarse en círculos muy cerrados,
pero haberlas ahílas y casi todas las semanas hay alguna. Ahora en tiempo de
pandemia la cosa esta más difícil.
Ninguna de las subastas a las que he asistido ha sido igual, todas fueron
diferentes porque cada una se atiene a las normas que hayan establecido los
amos organizadores de la subasta, atendiendo a las esclavas a vender, quienes
son los compradores, sí existe o no, mucha demanda en el momento, etc…
A la subasta la esclava que asiste para ser subastada, siempre es mayor de
edad y va libremente sin ninguna coacción, aunque parezca una paradoja, lo que
echa por tierra los cuentos que existe entorno de tráfico humano, prostitución,
etc.
La esclava va libremente y sabe a lo que va, porque con antelación tiene
que saber las reglas de la subasta, y va porque le gusta ser tratada con
disciplina y ser humillada durante el proceso de compra-venta y los momentos
previos y posteriores, ya que su ideal es considerarse y sentirse una cosa, ser
y sentirse esclava.
La subasta de esclavas es algo que atrae tanto a posibles amos compradores,
como a las esclavas que son ofrecidas en venta, siendo algo que siempre existió,
en unas épocas más y en otras menos, pero siempre existió desde antes de la
antigua Roma, hasta nuestros días.
Hoy se suele practicar estas subastas, en clubes o círculos privados muy
cerrados, por no estar muy bien visto por el resto de la sociedad, a la que se
le ha vendido este producto de forma estigmatizada, por un grupo dirigente que
intentan imponer sus valores morales.
El dinero que se paga por la esclava subastada, la mayor parte va a parar a
manos de la esclava, si va sola a la subasta, o a manos del amo o protector que
la hubiere presentado a la organización de la subasta, que justifique ser su
amo antes de la subasta.
El objeto de la subasta es ver el valor que se le da a la esclava subastada,
por los amos que pujan por ella y para valorar la competencia que surge, entre
unos amos y otros interesados en adquirir a la esclava. Y por supuesto
pasárselo bien durante el tiempo que se haya convenido que la esclava esté en
manos de su nuevo amo.
A la subasta llega la esclava porque la lleva su amo o su dominante, quien
tiene relación con este tipo de eventos y se entera de la fecha y el lugar
donde se celebra la subasta.
En ocasiones es la propia esclava la que se entera de la subasta y va ella
sola o se acompaña de alguna neófita amiga, para que se inicie en ser subastada
también. Yo fui llevada la primera vez por mi amo Armando y he de decir que ser
subastada, te da una sensación de disfrutar de esa subasta y te pone la
adrenalina a mil.
Una esclava para ser subastada no requiere ningún requisito específico,
aunque en algunas subastas sus organizadores, exigen una selección rigurosa de
la esclava a subastar atendiendo al físico y la capacidad de aguante de la
esclava. Existiendo también subastas donde el aspecto físico no se tiene muy en
cuenta.
El precio de salida para cada una de las esclavas lo pone la organización,
teniendo en cuenta de si se trata de una esclava joven, o más madurita. A veces
el precio de salida es cero y otras ocasiones, se fija de antemano por la
organización a todas las esclavas o a cada una, el que le pudiera corresponder
dependiendo de su aspecto físico.
La esclava para ser subastada ha de ser expuesta a la vista de todos los
postores, ocupando el sitio más apropiado para ser vista por todos. Será el
presentador quien en voz alta, diga las características de cada una de las
esclavas a subastar, antes del inicio de la subasta de cada una de ellas.
Indicando además, en su caso, el precio que tiene la esclava de salida, o si
por el contrario el precio de salida es cero.
Lo normal es que el presentador a medida que vayan surgiendo las pujas y para
que sigan surgiendo más y más altas, hará que la esclava se mueva de una lado a
otro de la tarima e ira poniéndola en posiciones, para mostrar sus virtudes y
su belleza.
Sentirse subastada es una absoluta indecisión, puesto que nunca sabes quien
te va a adquirir convirtiéndose en tu nuevo amo o ama, ni que hará contigo este
nuevo amo, por lo tanto, el morbo y la adrenalina te llena todo tu cuerpo y te
hace sentir estupendamente, ya que te gusta hacer lo que estás haciendo.
Actualmente las subastas que se organizan, son subastas para un determinado
periodo de tiempo, como por ejemplo un fin de semana, una semana, quince días,
o así sucesivamente. La esclava una vez cumplido el periodo de tiempo por el
que fue vendida, vuelve de nuevo a su vida normal sí acudió por su propia
iniciativa, o a depender del amo que la llevó a la subasta, si ya previamente
era propiedad de aquel.
La esclava puede arrepentirse en todo momento y abandonar la subasta,
incluso después de haber sido subastada, lo que ocurre, es que bien su amo o
ella si fue sola, tendrán que hacer frente a la penalización económica
establecida y si fue con amo, la esclava puede ser castigada por su amo
natural.
Película:
https://espanol.biguz.net/watch.php?id=981493&name=har%C3%A9n-del-mercado-de-esclavos-vintage
Me gustaria ser subastada y comprada por un Amo duro severo, para ser castigada, usada, humillada, sin limites. Soy muy cerda y viciosa y necesito un Amo que me eduque y me haga ser una buena perra.
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