Adela, esclava madura, es exhibida para su venta por el subastador en una subasta y es mostrada a los amos que van a pujar y ofrecer dinero por ella.
La esclava mientras es subastada, debe hacer lo que le ordene el subastador y por tanto, ha de mostrarse como si fuera una mercancia, debiendo andar o modelar de un lado para otro, o incluso, mostrar aquellas partes de su cuerpo, que deseen ver los amos que la van a comprar, quienes si lo desean podran tocarla y manosearla, para comprobar la calidad de la esclava que compran.
Una vez es vendida y adjudicada la esclava Adela, al amo que más dinero haya ofrecido por ella, le será entregada por al subastador y pasará a ser propiedad de su nuevo amo, quien desde ese momento podrá hacer con la nueva esclava comprada, lo que le apetezca, pues desde ese minstante le pertenece tanto su cuerpo como su alma, osea le pertenece toda ella.
Y la esclava debe estar convencida de que su nuevo amo, puede disponer de ella para lo que quiera, siempre que desee usarla.
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